política

Clavijo cede a las presiones y suspende la liga escolar de deportes electrónicos

La Consejería de Educación anuncia el “aplazamiento” del polémico proyecto piloto tras el varapalo de la oposición, que arropó una proposición no de ley de Nueva Canarias en el Parlamento
La consejera de Educación y Universidades, Soledad Monzón, en una comisión parlamentaria. Andrés Gutiérrez
La consejera de Educación y Universidades, Soledad Monzón, en una comisión parlamentaria. Andrés Gutiérrez
La consejera de Educación y Universidades, Soledad Monzón, en una comisión parlamentaria. Andrés Gutiérrez

La Consejería de Educación y Universidades del Gobierno de Canarias ha cedido finalmente a las presiones y anuncia que “aplazará” la implantación del proyecto de introducir la práctica de videojuegos en las aulas como actividad extraescolar para “buscar consenso” político y social en torno a la iniciativa tras las críticas que ha recibido. Se trataría, según la versión oficial, de promover un proceso “que permitirá aportar datos, estudios y detalles de un proyecto positivo para la educación canaria, en un clima de diálogo y no de enfrentamiento”, como el que ha generado hasta ahora, y del que dan fe el rechazo de todos los partidos de la oposición y la constitución de una plataforma de docentes y otros agentes sociales contrarios a la idea.

En un comunicado, el Ejecutivo incide en que el desacuerdo de partidos y sectores de la comunidad educativa con ese proyecto es “fruto en muchos casos de que la información completa no ha llegado a toda la sociedad”. En reiteradas ocasiones, la consejera de Educación, Soledad Monzón, había asegurado que el experimento seguiría adelante a pesar de las críticas. Así lo expuso el jueves, sin ir más lejos, en la inauguración oficial del curso escolar, un día después de que el Parlamento aprobara -con el solitario rechazo de CC-PNC- una proposición no de ley (PNL) de Nueva Canarias en la que se instaba al Gobierno de Fernando Clavijo a retirar la competición escolar de deportes electrónicos. En el escrito, el departamento motiva esta decisión en el propósito de “evitar que se modifique la Ley Canaria de Educación no Universitaria”, ante el temor de que la oposición opte por ello como fórmula para impedir la iniciativa del Ejecutivo en minoría. Recalca, en cualquier caso, que espera que el debate que planea impulsar “permita dar a conocer en profundidad sus motivaciones y las ventajas para el alumnado que juega con asiduidad y para sus familias”. En este escenario, valora “la nueva propuesta del Partido Popular, que se suma a las de diálogo y consenso de la Agrupación Socialista Gomera, de crear una comisión parlamentaria para buscar el consenso para impulsar de manera eficaz el desarrollo de las competencias digitales en los centros escolares canarios, en lugar de cambiar la ley”. La consejería anticipa que “extenderá el debate más allá del Parlamento, a las asociaciones de padres, al profesorado y a los colectivos sociales interesados en la materia”, con el deseo de que “se obtenga la información real de la opinión del conjunto de la comunidad educativa”.

Monzón transmite su deseo de que en esta nueva etapa haya “una amplia participación de las familias y del profesorado, que son quienes más tienen que decir sobre la conveniencia de acercar los videojuegos a los centros educativos para que se pueda enseñar a los alumnos la mejor manera de emplearlos y también sobre la mejor forma de hacerlo”.

En su múltiple comparecencia del miércoles, la consejera de Educación y Universidades negó que el proyecto piloto de la liga escolar de e-sports fuera a fomentar la adicción de los menores a los videojuegos, sino que el objetivo era “ayudar a los niños a tener un consumo responsable, una iniciativa ante la que los grupos de la oposición han mostrado su rechazo”. Y comentó: “Me gustaría que fuéramos capaces de abstraernos de condicionamientos políticos y analizáramos si el proyecto piloto va a mejorar la educación del alumnado que participe. Yo estoy convencida de que sí lo hará y les invito a sustraerse del ruido generado, incluso desde un mes antes de presentar el proyecto”. A su juicio, el debate “debe partir de la realidad actual en las casas de Canarias” con los videojuegos. “En nuestro país existen infinidad de torneos y medidas para el impulso de los videojuegos como industria cultural”.

La idea consistía en la participación de veinte centros escolares en “un proyecto educativo piloto sobre el uso adecuado de los videojuegos”, que se desarrollaría “como actividad extraescolar, dos veces por semana”. Cada centro educativo escogería un día de la semana en el que el alumnado dedicaría una sesión de 45 minutos a actividades físicas, otra a talleres sobre los videojuegos y una tercera a la práctica de tres deportes electrónicos”.

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