Hay hitos que se repiten religiosamente año tras año, episodios que dan forma a citas imprescindibles del calendario. El catálogo es amplio, y va más allá de los puentes de octubre o noviembre, los turrones, las compras navideñas, los concursos de los grupos del carnaval, sacar los disfraces del altillo, las procesiones, las flores de mayo, los viajes de fin de curso, el veraneo, el inicio de los colegios y vuelta a empezar con los puentes de octubre o noviembre, los turrones o las compras navideñas, y otra vez, y vuelta, y otra, y entre una cosa y la siguiente siempre queda un hueco para la cantinela del síndrome postvacacional, los gastos del material escolar, las aperturas de los cursos académicos, las vírgenes de septiembre o, entre otros fijos estacionales, escuchar a dirigentes socialistas y populares de las Islas proclamar que, ahora sí que sí, se dan las condiciones para que PSOE y PP articulen mayorías en el ámbito autonómico, insular o municipal. No falla. No hay curso político, o antesala electoral, que no llegue cansinamente acompañado con socialistas y populares murmurando la letanía de que ha llegado el momento, ahora o nunca, se dan las condiciones, puede ser histórico, ya vienen los reyes, por el arenal, ya le traen al niño, una ofrenda real, pampanitos verdes, hojas de limón. Compositores del villancico del quiero pero no puedo, ya me gustaría pero los de allá dicen que no están las cosas para abrazarnos en público compartiendo un gobierno regional, ya tú sabes, en Canarias el PSOE y PP recuerdan al niño que intenta sin éxito lograr el imposible de mezclar el agua con el aceite. Siendo incierto que la hipótesis de un pacto PP-PSOE dibuja un acuerdo vergonzante -todo lo contrario, no hay aspecto programático en el que no puedan llegar a encontrarse- el problema de los socialistas y populares de por aquí es que dependen de las coyunturas de allá, y ahora que en su afán de resucitar el bipartidismo los estrategas andan agitando las emociones, enterrando o desenterrando al general, culpándose del desaguisado catalán o tirándose los inmigrantes a la cabeza, y a más, a peor, y a las puertas de espasmos electorales, no parece que la posibilidad de un pacto de esas características esté cogiendo forma, todo lo contrario, tiende a desbaratarse aun más. Si es por echar el rato, vale; pero solo eso. En reposo el agua y el aceite siempre acaban por separado.
Hojas de limón
Hay hitos que se repiten religiosamente año tras año, episodios que dan forma a citas imprescindibles del calendario

