
Para la mayor parte de hogares, un perro puede convertirse fácilmente en un miembro más de la familia. Con un poco de paciencia y afecto, estos animales son, en general, dóciles, cariñosos y fieles. Pese a que se es consciente de que un can vive menos que un humano, recibir la desgarradora noticia de que a nuestro mejor amigo le queda poco tiempo de vida, resulta bastante doloroso.
Por ello, el dueño de Patches, un perro salchicha de 9 años, no cesó en su empeño de salvar al animal de un enorme tumor cerebral que se había extendido en el 70 por ciento de su cabeza. El hombre visitó varios veterinarios antes de terminar en manos de la doctora Michelle Oblak, cirujana veterinaria oncóloga de la Universidad de Guelph en Ontario, que llevaba años investigando los usos de la impresión 3D para perros.
“Un perro en la situación de Patches, generalmente, estaría sujeto a un procedimiento costoso y largo en el que el tumor y el cráneo del animal serían eliminados, y luego reemplazados con una malla de titanio. Sin embargo, creía que Patches era el candidato ideal para recibir un cráneo impreso en 3D”, ha explicado la cirujana.
Oblak y su equipo eliminaron, digitalmente, las secciones cancerosas y tumores en el cráneo de Patches. Después, trazaron un mapa de cómo se vería la pieza de reemplazo de cráneo impresa en 3D y dónde se insertaría en el can. Aunque la experta ha afirmado que “había muy poco margen para el error. Estamos hablando de menos de dos milímetros o de lo contrario la placa no cabría”.
El pasado mes de marzo, el perro pasó por el quirófano para extirparle el enorme bulto y colocar el nuevo cráneo. A día de hoy, Patches ya no tiene cáncer, simplemente, una oreja torcida y una descomunal cicatriz en la cabeza, pero, gracias a estos avances, una vida aún por disfrutar.
