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“Iba muy alcoholizado”: así se disculpó el ladrón del Chicharrito

Aparece en una calle la escultura sustraída en la avenida de Anaga con una nota del autor, del que se sospecha que podría ser un menor de edad
Aparece el chicharrito robado. / TWITTER POLICÍA LOCAL SC
Aparece el chicharrito robado. / TWITTER POLICÍA LOCAL SC

“Buenas soy el causante de todo esto . Pido disculpas enormemente ya que esto no lo hice siendo consciente de mis actos. Iba muy alcoholizado y cuando al día siguiente me percaté de lo que había hecho se me cayó el mundo encima. He estado estos días muy nervioso y no lo he entregado para que no supieran quien era y ganarme una mala reputación o perder mi empleo. Soy una persona normal que normalmente no se le pasan estas cosas por la cabeza. Una vez más pido perdón”.

Así rezaba la carta de disculpa hallada junto a la estatua del Chicharrito de los espejos, que apareció a primera hora de la mañana de ayer en la calle de Celia Cruz del barrio de Cabo Llanos, en la capital tinerfeña.

Pero tan singular historia empieza unas 30 horas antes, porque la estatua fue robada en plena avenida de Anaga. A pesar de estar en un lugar tan visible, alguien se las apañó para desanclar la curiosa escultura hecha con espejos por Liseth Rodríguez Figuera y que representa a un chicharro, símbolo de la capital tinerfeña como por todos es sabido en homenaje a los pescadores que frente a la costa, santacrucera, alumbraban de noche el mar para atraer a estos peces a sus redes. Al día siguiente de la sustracción, el concejal de Cultura de Santa Cruz de Tenerife, José Carlos Acha, quien confirmaba que había denunciado estos hechos ante la Policía Nacional.

A primera hora de ayer, la escultura era encontrada en el referido emplazamiento, muy cerca del Parque Marítimo y del Recinto Ferial. Junto al chicharrito apareció la nota que acompaña a estas líneas.

De su análisis inicial, especialistas consultados por este periódico apuntan dos hipótesis que se les antojan plausibles. Por una parte, que en la misiva interviniera más de un autor. Por otra, que de cualquier modo el principal responsable de tal escrito sea una persona joven, incluso un menor de edad.

El caso de 2000

Curiosamente, hay un precedente. En noviembre del año 2000 un hombre que posteriormente fue juzgado se llevó la escultura original del Chicharro de un depósito municipal donde se guardaba durante las obras del plan Urban. Pesaba 200 kilos de peso y había sido donada por los Liqui Liquis a esta capital a comienzos de los años 80. Las pesquisas policiales permitieron localizar en una chatarrería de Valencia una parte del Chicharro, mientras que la cola fue el último resto que se encontró, ya en 2003, en el barrio de La Llavita, en Santa Cruz. El total de los daños ocasionados están valorados en 26.000 euros. Condenado inicialmente a seis meses de prisión, la Audiencia finalmente lo absolvió de la acusación, que solo era por receptación.

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