
La consejera de Hacienda del Gobierno de Canarias, Rosa Dávila, aseguró ayer que que las Islas todavía tienen capacidad para acoger menores inmigrantes si continúa el ritmo de llegada de pateras, pero, en declaraciones realizadas durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, no dudó en pedir al resto de comunidades autónomas solidaridad para, si es necesario, integrar a los menores de los que no se pueda hacer cargo Canarias.
“Esperamos que se produzca la solidaridad del conjunto del Estado en la distribución de menores no acompañados”, apuntó Dávila, pero lo cierto es que, en lo que va de año, la llegada de inmigrantes en pateras y/o cayucos se ha disparado con respecto a los anteriores, a tal punto que, las personas que han logrado arribar por esta vía a Canarias ya superan con holgura los 1.140, de los cuales unos 400 aseguran tener menos de 18 años de edad. “Cada vez son más los menores que vienen en patera este año”, reconoció a este respecto el viceconsejero regional de Asuntos Sociales, Francisco Candil, a los micrófonos de la Televisión Canaria, a la par que confirmaba esa cifra de, aproximadamente, 400 supuestos menores. Lo cierto es que la alusión de Dávila a la solidaridad entre comunidades autónomas se produce una semana después de celebrarse una reunión de la llamada Mesa de coordinación interterritorial sobre Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) en la que el Estado repartió 38 millones de euros entre las comunidades más afectadas. Al ser la sexta en mayor número de acogidas, a Canarias le correspondieron poco más de 430.000 euros. Sin embargo, de los 200 traslados entre comunidades aprobados entonces, ninguno correspondió a las Islas, que por ahora se ha limitado a reactivar un pacto entre cabildos firmado a primeros de siglo para situaciones como las que nos ocupa.
El perfil
Los menores extranjeros no acompañados que llegan a España tienen distintos perfiles: muchos vienen de países en conflicto como Siria, otros se suben en pateras huyendo del hambre y la miseria y hay un tercer grupo integrado por jóvenes traídos por sus padres, que luego regresan a sus países. Lo explica a Efe el presidente de Aldeas Infantiles SOS de España, Pedro Puig, una ONG dedicada al acogimiento de los menores tutelados por las administraciones porque no pueden vivir con sus padres -por distintas circunstancias- o porque se encuentran solos, como en el caso de los menas. “Llegan a un país en el que muchas veces no dominan el idioma, son niños que viven en situaciones muy complejas, que han sufrido muchos traumas, algunos con trayectos largos y muy complicados”, explica el responsable de Aldeas, “No solo vienen chicos en pateras, vienen chicos que les dejan aquí sus padres y ellos vuelven porque quieren una vida mejor”, explicó.
