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Capullos

Esta izquierda ramplona, que no aprendió nada de la historia, es la que representa ese Rufián en el Congreso de los Diputados. No sé si se han dado cuenta de que a Rufián la ropa le queda pequeña. Es la manía de los políticos rellenos: comprarse dos tallas menos y entonces las barrigas se desparraman ...read more →

Esta izquierda ramplona, que no aprendió nada de la historia, es la que representa ese Rufián en el Congreso de los Diputados. No sé si se han dado cuenta de que a Rufián la ropa le queda pequeña. Es la manía de los políticos rellenos: comprarse dos tallas menos y entonces las barrigas se desparraman y quieren salirse de las camisas. Además, Rufián no es que le haya guiñado un ojo a la diputada Beatriz Escudero, sino que tiene un tic. Pedro Quevedo, que es una persona educada, tenía que haber cortado de raíz el rollo. En esta maravillosa democracia -y lo digo sobre todo por Rufián-, cualquiera puede ser diputado. Este es un país de contradicciones: hay un Rufián en el Congreso y el rey emérito tiene un barco que se llama Bribón. Amamos la carne de presidio, como buena nación de novela ejemplar. Nuestros héroes son los bucaneros, o al menos su lenguaje. Pedro Sánchez ha copiado una tesis y no se va; la ministra de Justicia dice que magistrados del Supremo iban con menores y no lo demuestra, ni tampoco se va; el tal Iglesias se compra un chalé de más de un millón de euros -nada de 600.000, vale mucho más- y presume de pobre proletario; el argentino (Echenique, creo que se llama) mantenía un criado, sin alta en la S.S., y no pasó nada, se salvó de la hoguera. Esta izquierda es la de la ley del embudo y su huida hacia adelante tiene tanta fuerza que arrolla. Estoy harto de contarlo, de predicar en el desierto. Hay uno de Podemos cuyo padre usó la tarjeta black de CajaMadrid y no se ha metido debajo de la cama, horrorizado, sino que anda por ahí, arrullando a su pequeño heredero. ¿Pero qué les pasa a estos capullos?