Como bien recuerdan entrenadores y jugadores cuando el olor a micrófono o periodista les llega al cerebro, el fútbol es así; y, contado por Gary Lineker, apóstol ya jubilado, básicamente se trata de un deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania. Algo similar ocurre en la escena parlamentaria autonómica, que bien podría resumirse explicando que la política de las Islas, tan dada a los goles en propia puerta, es una realidad en la que juegan todos con todos, sí, pero al final, cuando el árbitro da por finalizado el partido o cuando llegan los momentos cruciales de la legislatura, Coalición y PP siempre acaban abrazados. Truene, llueve o granice, siempre terminan juntos. No hay curva cerrada, piedra en el camino, moción de censura en la capital de los diecisiete reinos, palitos en las ruedas, relevos generacionales o cálculos electorales que puedan evitar que, cuando doblan las campanas, y siempre lo hacen, el PP salga al rescate de Coalición. Y ojo, no cabe reproche. Quién es nadie para juzgar las razones, amores o desamores, sabores o sinsabores de Marco Antonio y Cleopatra, Ulises y Penélope, Dante y Beatriz, Napoleón y Josefina. Cómo explicar a Guido sin Dora, a Han Solo sin Leia, a Darcy y Elizabeth sin orgullo ni prejuicio, o a Coalición sin el PP sacándole las castañas y los presupuestos del fuego. El penúltimo gesto de amor verdadero lo firmaron ayer, comprometiéndose a apoyar las cuentas a pesar de que en Coalición, poco amigos de las líneas rojas, hayan dejado en medio puntito (o medio puntazo, depende de quién lo venda) la exigencia de rebajar el IGIC del 7% al 5%. Y no pasa nada, claro que no. No le falta razón a Antona cuando afirma que el peor presupuesto es el que no sale, pero bien pudo el PP ahorrarse esa manía de pintar a CC esos innegociables con los que Coalición se enjabona las manos al salir del baño. Queda calcular qué significa en los bolsillos las distintas rebajas fiscales planteadas por el PP y, a partir de ahí, valorar qué hay más allá del carácter social que han querido dar al acontecimiento. Habrá quien diga que dejar la rebaja general de los tipos del IGIC en medio punto -del 7% al 6,5%- es anecdótico, intrascendente. Medio punto es un puntito o un puntazo, depende. ¿Qué no daría este Real Madrid por medio puntito? Todo es muy relativo. Todo menos la política de las Islas, ya se sabe, un deporte en el que todos juegan con todos y al final Coalición y PP siempre acaban juntos.
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