el charco hondo

La caja de Moncloa

Tienen los de la física cuántica una paradoja que puede ayudar a descifrar qué ocurrirá cuando Pedro Sánchez y Fernando Clavijo se sienten, hoy, en la Moncloa; o, dando un paso más, incluso a entender un poco mejor cómo han llegado a la cita arrastrando toneladas de desencuentros, balaceras y algo de animadversión -no tanto de los protagonistas, sino entre los generales de un partido y otro-. Schrödinger hizo un experimento mental que muestra lo desconcertante que puede ser el mundo cuántico, propuesta perfectamente realizable con las relaciones que unen-desunen a Coalición y PSOE. Resumiendo, y traduciéndolo al castellano urbano, Schrödinger metió un gato en una caja opaca, instaló un detector de electrones unido a un martillo, y debajo un frasco de cristal con veneno, de tal forma que si el detector capta un electrón activa el mecanismo, el martillo cae, el frasco con el veneno se rompe y el gato muere. ¿Qué ocurre? El electrón es onda y partícula, bala u onda, coge distintos caminos al mismo tiempo (el del detector y el contrario) y ambas posibilidades se cumplen de forma simultánea, provocando que el gato o la relación de Coalición y PSOE puedan estar cuánticamente vivas y muertas a la vez aunque al abrir la caja, o al salir de Moncloa, las percibamos o vivas o muertas. Así están las cosas entre nacionalistas y socialistas, vivas y muertas a un tiempo, una cosa o la contraria, balas u ondas, martillos que golpean frascos que envenenan pero sin llegar a matar a los gatos. Y así será el balance de la reunión en Moncloa, ni blanco ni negro, ni vivos ni muertos. Es una buena noticia que ambos presidentes inicien, por fin, la imprescindible conversación que debe unir a ambas administraciones; desde el respeto en ambas direcciones, claro que sí, pero dejando atrás antipatías, paranoias electorales y otros calambres. El encuentro marcará un tiempo diferente para ambos y sus gobiernos. A meses de las urnas será inevitable que la tensión asome en boca de segundos o terceros, pero los presidentes deben tener hilo directo y permanente. Volviendo al gato y la caja, al proceso de tránsito de la realidad cuántica a nuestra realidad clásica lo llaman decoherencia, que es la que lleva a ver el mundo como lo conocemos, construido sobre una sola realidad, y esa realidad es la de dos gobiernos que no pueden permitirse que el martillo rompa el frasco y envenene la relación Canarias-Estado.

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