
La Virgen de Candelaria llevó ayer consuelo y esperanza a los enfermos del Hospital de San Juan de Dios y a los del Hospital Universitario de Canarias (HUC), a quienes visitó durante su peregrinación desde Santa Cruz a La Laguna, viviéndose algunos de los momentos más emotivos de todo el día.
La imagen, en su urna de metacrilato, llegó a las 10.00 horas al Hospital de San Juan de Dios, centro que visitó por primera vez en su historia, y donde le aguardaban en los balcones los pacientes y sus familiares, a quienes el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, fue saludando. Visiblemente emocionados, esperaban con mucha ilusión la llegada de la Patrona, muy querida por todos. “Estoy encantada de la vida, estoy pendiente y pendiente de que venga y verla mejor. Mi Virgen de Candelaria es todo”, relataba con emoción Carmen Rosa Alberto, una de las pacientes ingresadas. “Yo soy herreña, de pura cepa, y estoy ingresada, que me operaron. Esta Virgen la veo poco, por la lejanía, y me alegra de que venga aquí y poderle pedir que me deje volver a mi casa caminando y bien”, comentaba Margarita Padrón, otra de las pacientes.
La Virgen llegó al escenario habilitado para la ocasión en medio de aplausos y cánticos. “Aquí hay muchas madres y padres que tienen familia y que lo han dado todo por sacarlas adelante, y que ahora necesitan el cuidado que dieron. María es consuelo de los afligidos, y os invito a unirnos todos a los sentimientos de María, que son de consuelo, misericordia y compasión”, expresó el obispo. Palabras que eran recibidas por un mar de sonrisas y caras emocionadas.
A continuación, tuvo lugar la ofrenda a la Patrona por parte de los enfermos del centro hospitalario, que entregaron un ramo de flores; de los usuarios del centro psicopedagógico, quienes ofrecieron ejemplos de sus trabajos hechos en el centro; de los trabajadores, voluntarios y benefactores del hospital, que dieron utensilios sanitarios de uso habitual, y de la comunidad de hermanos de la Orden de San Juan de Dios, que presentaron, junto con las religiosas de la congregación de María, un cuenco con incienso.
Tras la finalización del acto de celebración de la palabra, la Virgen de Candelaria continuó la peregrinación, atravesando algunos de los barrios más populosos del área metropolitana, donde fue recibida con mucho cariño y alegría por quienes esperaban en las aceras. Barrios como La Multa, especialmente engalanado para la ocasión y donde familias enteras esperaban con ilusión la llegada de La Morenita.
Una hora después de salir del Hospital de San Juan de Dios, la imagen hacía su entrada, a las 12.00 horas, en el HUC, el primero de los actos importantes en el municipio de La Laguna. Allí, decenas de pacientes esperaban, bajo una carpa y arropados con mantas, la tan deseada visita de la Virgen, así como en los pasillos acristalados. “Estoy muy satisfecho con que venga la Virgen, somos devotos”, señalaba Julio Oliva, marido de Juliana Acosta, ingresada en el HUC. “Me parece estupendo que venga, a ver si nos da un poquito más de salud, y seguir para adelante”, añadía ella.

HUC
La Patrona entró al recinto del centro hospitalario acompañado por personal médico y la música de la Orquesta de Cámara Las Candelas, que volvió a sonar en otros momentos de la ceremonia. “Seguramente la imagen que hoy estemos viviendo se nos quede grabada en el corazón de por vida”, enfatizó el capellán responsable del servicio religioso católico del HUC. “Te pedimos Señor que por María gocemos de salud en alma y cuerpo”, comentó el obispo, quien destacó que “ella, que estuvo junto a su hijo en los momentos difíciles de su vida, también está con ustedes, fortaleciéndonos, dándonos consuelo e intercediendo por nosotros”.
También intervino la gerente del hospital, quien recordó que es la tercera vez que la Patrona visita el centro y destacó que es “prácticamente una institución dentro de nuestra casa”; así como una paciente de cáncer de mama, un representante de los profesionales y Leopoldo Tabares de Nava, un joven que en la visita de la imagen al HUC en 1997 fue presentado como bebe por sus padres a la Virgen, a la que volvió a ver en la visita de 2009 y de nuevo ahora en 2018. “La Virgen nos une a todos y nuestra misión es cuidarnos los unos a los otros y ayudar al más débil”, expresó el joven.
Con extrema puntualidad, como durante todo el recorrido, la imagen salió del HUC y continuó el trayecto, junto con cientos de peregrinos, hacia la plaza del Tranvía, en La Cuesta, para el acto oficial de su nombramiento como Presidenta Honoraria y Perpetua del Cabildo.










