La izquierdona ha hecho de la demagogia y de la mentira su comportamiento diario. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que cuando estaba fuera del Ejecutivo parecía modosita y moderada, resulta que también miente. El Vaticano ha salido al paso de sus declaraciones después de no haber sido recibida por el papa Francisco, sino por su secretario de Estado, el cardenal Parolin. No hay acuerdo con la Santa Sede para no volver a enterrar a Franco, esta vez en la catedral madrileña de La Almudena; es mentira. La Iglesia será respetuosa con la decisión, sobre todo, de la familia. Los socialistas, por no sé qué extraña razón, han conseguido que se recuerde cada día al olvidado dictador, enterrado y bien enterrado en Cuelgamuros. Imaginen que alguien pidiera exhumar y trasladar el cadáver de cualquier socialista ilustre, con antecedentes parecidos a los del fallecido general. No sé, me da que la mentira y la demagogia lo que logran, al final, es poner en ridículo a los protagonistas. No sé por qué pero el PSOE se ha convertido en el principal propagador de la olvidada memoria del dictador, que falleció en 1975. Memoria superada con creces, y brillantemente, por la bendita Transición. Franco está enterrado y bien enterrado en Cuelgamuros. Quien quiera ir a rezarle, puede. A lo mejor le hacen falta esos rezos, aunque si leemos el último libro de Stephen Hawking, después de la muerte no hay nada y el universo se creó solito. En fin, cuestión de mentes privilegiadas. Carmen Calvo ha hecho el ridículo -otro más- en el Vaticano. Y mintió. Ahora intentarán tapar los socialistas las discrepancias sobre Franco mandando a los periódicos noticias sobre el IBI a la Iglesia, lo de los curas pederastas y otros recordatorios dolorosos. Todo esto demuestra la suciedad y el revanchismo de la izquierdona, que tendría que ser más prudente de lo que es.
Mentirosos
La izquierdona ha hecho de la demagogia y de la mentira su comportamiento diario
