despuÉs del paréntesis

Políticos y política

Contó el periódico hace ya unos cuantos meses que los directivos de la empresa de seguros AIG se gastaron más de 440.000 dólares en feliz reposo: habitaciones de 1.000 dólares, 95.000 en comidas, masajes y demás tratamientos relajantes. El Congreso de EE.UU. puso el grito en el cielo: le habían regalado 85.000 millones de dólares para salvar la empresa. El portavoz de la firma salió al encuentro: es el premio a un arduo año de trabajo, por los problemas; ese galardón, dijo, es tanto o más importante que los sueldos. Increíble, recompensa por la ruina a que llevaron la compañía por los conocidos dislates, eso de hacer millones de usuarios que no lo eran en todo el mundo, probar fortaleza en la bolsa hasta que se descubrió el pastel. Y es que el mundo se está acostumbrando a la doblez, en todos los niveles. Por eso soporta pesos incomprensibles. No se aprecia el honor, el buen juicio, la razón… sino el convencer sea cual sea la táctica. Cuando estos proto-hombres actúan saben del uso del infundio, pero la mentira confirma el valor. Así, el tal Casado anda hasta los corvejones por un máster que no fue y como todos son iguales gira la punta del cañón hacia el adversario: la Tesis de Pedro Sánchez. Lo que uno descubre ante improperios tan alucinantes es que esos individuos no tienen ni idea de la Tesis en cuestión ni saben cómo funciona la Universidad para el caso (salvo la famosa del rey Juan Carlos). No importa; si uno no tuvo escrúpulos, dado que se acepta que el mundo sea de ese modo, el otro tampoco. Esa es la estrategia y en compañía; los dos juntitos, los que comenzaron siendo socialdemócratas por devoción y han terminado en la derecha por convicción. Ciudadanos y PP. El líder carismático de los unos, el que salvará a España de todos los demonios (incluido Villarejo), lo proclama: “Sánchez nos prometió un gobierno de estrellas y resultó ser un gobierno estrellado”. Y el otro: moción de censura en Cataluña para probar que el PSOE es independentista. La política española sigue un rumbo atrabiliario, parecido al que nos mostraron los chicos de AIG. Trabajan denodadamente para que el Gobierno se estrelle sin ninguna lealtad. Ven sin disimulo lo único que los hace vivir: las próximas elecciones autonómicas y locales, eso que les hará abrir la gran coalición que se avecina, inmaculado y joven Rivera junto al joven (aunque no tan inmaculado) Casado. España se lo merece. Los gobiernos de izquierdas no caben.

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