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Un afán de protagonismo que necesita tratamiento

Lo de Pedro Sánchez es de traca. Ya saben que el viernes, durante la recepción del 12 de octubre

Lo de Pedro Sánchez es de traca. Ya saben que el viernes, durante la recepción del 12 de octubre, se colocó con su esposa, Bego, junto a don Felipe y su mujer, en vez de seguir el paseíllo y dirigirse al salón, con el resto de invitados. El ego de este chico parece no conocer fronteras y un miembro del servicio de protocolo de la Casa Real tuvo que advertirles que debían seguir caminando y no recibir el besamanos de autoridades y cortesanos, que vienen a ser lo mismo. Sánchez necesita tratarse ese afán de protagonismo con alguien especializado; lo que no debe hacer es seguir haciendo el ridículo en esa absurda y atrevida huida hacia adelante. Ya me pareció bastante chusco que su mujer fuera vestida de bandera a visitar a Trump para que, encima, quisieran usurpar la función del rey en un besamanos. De acuerdo que la monarquía se ha popularizado con Letizia, pero, hombre, las formas hay que mantenerlas. El viernes fue un mal día para Sánchez porque cientos de personas lo abuchearon durante el desfile de las Fuerzas Armadas. Está tan asediado por sus propios factores inhibitorios del ridículo que dijo que él no iba a ser menos que los presidentes González y Zapatero, a los que en su día también abucheó la multitud. Ya quisiera Sánchez tener la talla intelectual, el prestigio y la categoría como estadista de Felipe González. En cuanto a Zapatero, son los dos iguales, el PSOE tiene últimamente mala suerte. Lo cierto es que los memes se han disparado. El más gracioso ha sido uno difundido en una red social, en el que puede verse a Sánchez y Bego con una corona puesta, pero era la de Burger King. Mira, mijo, convoca elecciones.

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