la carta de pedro j.

Alguien lee a Herodoto en la Moncloa

Aunque nuestro ecosistema informativo sea el reino de lo efímero, en el que, hasta las más justificadas llamaradas de indignación, se evaporan como los fuegos fatuos de las bengalas en la noche, el escándalo del CIS pervive en el oprobio. Ningún demócrata puede amortizar a beneficio de inventario que un organismo público, cuyos datos son difundidos a bombo y platillo por todos los medios, abra un abismo de 13,4 puntos de intención de voto entre el PSOE y el PP, cuando el promedio de las estimaciones de los más variados institutos demoscópicos no pasa de 2,5.

Siga leyendo este artículo en El Español.

TE PUEDE INTERESAR