el charco hondo

Cuando reenviamos un wasap

Cuando reenviamos un wasap lo suscribimos, en buena medida hacemos nuestro lo que en él se ve o dice, nos sumamos. Salvo que indiquemos expresamente que estamos trasladando un recado, el reenvío significa que aprobamos o celebramos lo que alguien nos ha enviado, de ahí que, haciendo nuestro ese chiste, afirmación, vídeo u opinión, queramos proyectarlo, decidamos reenviarlo porque así contribuimos a una mayor difusión de lo que en el mensaje recibido se dice o ve. Reenviar un wasap no es una decisión inocua. Al hacerlo estamos contándole a quienes lo reciben que aquello nos ha hecho gracia; de alguna forma lo hacemos nuestro, porque aunque lo que se dice o ve nos haya llegado de un tercero, al reenviarlo compramos o alquilamos la autoría. Los reenvíos ayudan a construir perfiles, acercan a un retrato de quien reenvía, ofrecen pistas e ilustran sobre qué tipo de humor, ideología, sensibilidad, carácter, ánimo o actitud tiene quien nos lo ha reenviado. En los mil grupos de WhatsApp que tenemos (a veces compartidos con gente a quien apenas conocemos, o que directamente no conocemos) hay quienes se prodigan con vídeos o mensajes machistas, y quienes no; o con gracias racistas que no la tienen, y quienes no; o con textos hirientes que sudan intolerancia, y quienes no; o con afirmaciones que exhiben escasa educación democrática, y quienes no. Los mensajes que escribimos nos anuncian. Pero no solo los que son de nuestra cosecha, también los que reenviamos, por eso no puede rebajarse la gravedad de un wasap que se lanzó desde el móvil del portavoz del PP en el Senado por tratarse de un reenvío. A la espera de que se averigüe quién lo escribió, al reenviarlo Ignacio Cosidó lo hizo suyo, y debería irse a su casa. Los mecanismos del planeta político-judicial no son pólvora de última generación (¿por qué será que PP y PSOE solo aparcan sus hostilidades para mercadear con los órganos judiciales?). No hay espacio para la sorpresa, pero sí para indignarse por la vergonzante radiografía que hace el autor del mensaje. El wasap principal es, lógicamente, el acuerdo ahora dinamitado que Sánchez y Casado habían cerrado; pero la gravedad de lo que Cosidó reenvío -luego, bendijo- bien merece que el portavoz del PP abandone el grupo, pero no el del WhatsApp sino el del Senado. Que el PP le reste importancia y lo mantengan es una señal de que nada ha cambiado.

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