Addoor Sticky
el charco hondo

Esperando que lleguen los meses pasados

Cuenta Manuel Rivas en su recomendable Vivir sin permiso y otras historias de Oeste, como Gonzalo se pasaba el día leyendo novelas de ciencia ficción, siempre que fueran de segunda mano, ocultándose de improbables clientes en la cámara de alguna furgoneta megalítica, y cuando al fin dabas con él, saludaba con resignación. Aquí, esperando que llegue el año pasado, solía decir. Con la facilidad que Rivas tiene para hacernos sentir, detalla que vestía un mono de trabajo blanco jaspeado de óxidos, y siempre que salía al exterior se ponía unas antiguas gafas de soldador con montura de aluminio. Son para ver lo menos posible, advertía Gonzalo, uno de los personajes de la historia inicial, El miedo de los erizos. Aunque no resulte fácil establecer un paralelismo entre la vibración emocional (poética, sí) que generan los personajes de Rivas y Pedro Sánchez, es bastante probable que a estas alturas el presidente del Gobierno, instalado en la exageración, e inexplicablemente empeñado en reconvertir cualquier cosa en una película de ciencia ficción, se diga a sí mismo con resignación lo que Gonzalo. Aquí, esperando que lleguen los meses pasados, suspirará Sánchez. Cala la sensación de que el presidente, con gafas de soldador con montura de aluminio para ver lo menos posible, está esperando a que regresen los meses pasados, aquellos en los que debió, pudo y no supo o quiso convocar las elecciones comprometidas. En su caso sí, cualquier tiempo pasado fue mejor, meses dulces que ya no volverán y que lo tienen, a él y a su partido, pilotando malamente un país sumergido en el deterioro institucional que entre otros ha denunciado con acierto Josep Ramoneda, descrédito que agrava la ausencia de dirigentes que escapen de la mediocridad -no sobra, en absoluto, recuperar y leer la columna titulada Líderes, de Manuel Vicent-. A las puertas de las interpretaciones que desaten las andaluzas del domingo (elecciones que tienen al PP perdiendo agua por el centro, y por lo que florece a la derecha de la derecha), pensando en los dirigentes que protagonizan la política de este país cabe volver a Rivas y a su gerifalte militar, quien tras el golpe que acabó con la República reunió a la banda de música y gritó, Ahora vais a destocar lo que habéis tocado.

TE PUEDE INTERESAR