
Hace unos meses que Eva, de 40 años, se atreve a salir a la calle y rehacer su vida con mayor confianza. Esta sureña fue víctima de malos tratos por parte de su expareja, con la que mantuvo una relación de ocho años y en la que tuvieron dos niños, una situación por la que todavía está traumatizada. “Desconfío de los hombres y estoy en un proceso de recuperación, poco a poco, de la autoestima y de las relaciones sociales, pues no me sentía a gusto, tenía miedo a salir y me movía lo justo y necesario fuera de mi casa”. El impulsor de este cambio se llama Corle, un pastor alemán de nueve meses que le ha “devuelto la vida”.
“Desde el primer momento que tomé la decisión de denunciar sabía que mi vida corría peligro”, algo corroborado por las posteriores “amenazas” contra ella, aseguró Eva, para silenciar los hechos que desencadenaron que tomara esta decisión. “Consideré que las medidas judiciales que impusieron a mi agresor no eran suficientes y no le impiden que se acerque”, pues afirma que “la orden de alejamiento es un papel, y el dispositivo de pulsera, el Centro Cometa, es un sistema telemático que no impide que el agresor se te acerque físicamente, solo alerta y avisa de su presencia. Al igual que el GPS, que la mujer pulsa para dar su localización a la policía, pero los agentes suelen tardar entre 5 y 10 minutos”, lamentó. Pese a que hay 2.350 mujeres canarias con protección, la escolta policial no está las 24 horas contigo, “salvo que sea algo realmente extremo”.
Por este motivo, las víctimas de violencia de género tienen que buscar su autoprotección. Algunas llevan elementos disuasorios de todo tipo en el bolso o en el coche. En el caso de Eva, “no me sentía del todo segura y protegida a la hora de salir a la calle, por lo que busqué diferentes alternativas y entre ellas decidí tener un perro de guarda y defensa”.

Un adiestrador de la Isla le comentó el proyecto Pepo, en el que la Fundación Mariscal adiestra perros para proteger a las víctimas de violencia de género. “Así fue como fui a Madrid y sobre la marcha me ayudaron”. Eso fue hace un año y no es la única canaria que está en este proyecto de protección para víctimas. Los perros actúan como guardianes de sus guías disuadiendo al agresor y devolviendo a las mujeres la seguridad y confianza para recuperar la libertad que un día, por miedo, les fue arrebatada.
“Para mí Corle es más que una mascota, es mi vida y de él dependo para mantenerme viva, pues él va a impedir que me pase algo. Me ha dado confianza, autoestima y empoderamiento para poder salir a la calle, me apetece hacer cosas, ya no tengo tanto miedo cuando voy por la calle, ni miro recelosa a todos lados mientras camino, o si voy conduciendo ya no estoy constantemente mirando por los retrovisores si hay un coche que me siga mucho rato. Incluso mis hijos, que dormían conmigo en mi habitación, ahora lo hacen en sus camas desde la llegada de Corle”.
La utilización de un perro como refuerzo de guarda y protección todavía no está reconocida en la legislación de muchas comunidades autónomas, por lo que las víctimas de violencia están alzando la voz para que sus perros tengan el mismo tratamiento que los guía o lazarillo. “No es una mascota. No me enfado cuando me niegan la entrada con Corle, pues por ley todavía no está regulado, pero si no me dejan entrar me voy, pues no quiero dejar fuera a mi amigo y a mi vida”, aseguró.
Sus dos hijos también están felices con el nuevo perro en casa y van recuperando la normalidad. “Lo pasaron muy mal y todavía están recibiendo ayuda psicológica. Se vieron afectados en su rendimiento escolar, el cambio de colegio, la ruptura con sus amigos de clase. Se están adaptando a los nuevos colegios y están logrando la estabilidad. Desde que tenemos el perro podemos salir más de casa, llevarlos al monte o la playa, y podemos hacer cosas que antes ni me imaginaba”, sentenció.
Eva anima a todas las mujeres a denunciar, “ya que no tienen que pasar lo que están viviendo, deben romper las cadenas”. Desde el primer momento recibirán ayuda en las unidades de violencia, con atención psicológica personalizada, abogados y asistentas sociales. Sin embargo, Eva se topó con alguna indefensión y desamparo de la magistratura, “pues todavía hay jueces que no miran con perspectiva de género y no están formados, y tuve que justificar unos hechos que no tienen justificación”, finalizó.

El Diputado del Común se interesa por la iniciativa Pepo de perros de guardia
La adjunta especial de Igualdad entre Mujeres y Hombres y Violencia de Genero del Diputado del Común, Beatriz Barrera, viajó hace dos semanas a Madrid para conocer diversas iniciativas en relación a la atención y protección de las víctimas de violencia de género. Entre ellas la del proyecto Pepo, una fundación que dona perros de defensa adiestrados a mujeres que son seleccionadas tras pasar un estudio psicológico y un curso de adiestramiento. Barrera planteará al Gobierno regional implantar esta iniciativa y regular la ley para que puedan considerarse como un perro guía.




