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las cartas de pedro j.

Final de Partida

Esta semana, nuestra democracia ha tocado fondo. La coincidencia del revolcón del Tribunal de Estrasburgo, por la condena a Otegi, con la gestión chapucera y errática del debate sobre las hipotecas en la Sala Tercera del Supremo ha erosionado la credibilidad del sistema judicial en el momento más inoportuno. Tanto la salida de la escena de Cospedal, cubierta de oprobio, como la resistencia de su homónima Dolores Delgado a secundar su ejemplo han puesto de relieve, al mismo tiempo, hasta qué punto gran parte de la clase política está contaminada por las aguas fétidas de las cloacas.

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