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el charco hondo

Intensos

La intensidad, en música, viene a ser la cualidad que diferencia a los sonidos suaves de los fuertes

La intensidad, en música, viene a ser la cualidad que diferencia a los sonidos suaves de los fuertes; y, así la cosa, serán la fuerza empleada en su ejecución, y la distancia del receptor respecto al instrumento, los elementos de los que dependa que un sonido evolucione a fuerte o bastante menos, a lo que, ya metidos en harina, hay que añadir el papel que juega la amplitud de las vibraciones. La intensidad, en sismología, es evaluada por la escala de Mercalli, que partiendo de doce grados mide los efectos y daños causados por los terremotos en las estructuras. En deporte la intensidad refleja la velocidad a la que se realiza una actividad, o la magnitud del esfuerzo requerido para llevar a cabo un ejercicio. Intensidad, en los campos eléctricos, es lo que mide la alteración que la carga de los cuerpos provoca en el espacio que los rodea. O, tirando de diccionario, la intensidad es el grado de fuerza o energía con que se realiza una acción, o se manifiesta un fenómeno, o un sentimiento. Y la intensidad, lo intenso, es a la política de las Islas lo que el niño en el bautizo, el novio en la boda, el muerto en el entierro, el tuit en las redes, los cortes de radios, los totales en televisión, el titular del comunicado de prensa, el microrrelato que acompaña a las fotos en Instagram, la respuesta parlamentaria, el discurso con motivo de lo que sea, el balance de una reunión o la valoración de una jornada de trabajo, entre otros rincones invadidos por la omnipresente alusión a la intensidad. De meses a esta parte intenso/a se lee y escucha en boca de cualquier cargo público u orgánico. Agenda intensa. Negociación intensa. Día intenso. Todo, absolutamente todo, fue o es intenso. Ahora que emblemático ha caído en desuso, histórico se tiene en pie pero sin abusar y empoderamiento parece haber pasado a un segundo plano, intenso está arrasando en el mundillo de la comunicación política, dando la sensación de que si se les prohibiera utilizarlo (como en Tabú, el juego) algunos se quedarían mudos, perdidos, náufragos en un mar de intervenciones, valoraciones o comunicados sin esa referencia a la intensidad, sin ese pegamento que empata un titular con el siguiente, preguntándose qué decir si se les negara el recurso de añadir lo de intenso a lo que se tercie. Ahora bien, todo es ponerse, e intentarlo. Ánimo, a ello, seguro hay vida después del intenso como comodín de todos y para todo.

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