Por Sara Ferrera
Juan Francisco Alonso Molina nació en Santa Cruz de Tenerife. Fue ordenado presbítero en el año 2001. Se especializó en Liturgia en la Facultad de Teología de Cataluña. Ha sido capellán del Hospital de La Candelaria, párroco de San Juan de la Cruz (Ofra), San Miguel de Abona, San Antonio (Arona) y San Pedro (Vilaflor). Fue arcipreste de Granadilla. Desde septiembre de 2013, ejerce su ministerio en las parroquias de Arafo y en la del barrio de Fátima (Güímar). También ha ostentado el cargo de arcipreste en nuestra comarca. Enseguida se ganó la simpatía y el respeto de los parroquianos, por su buen hacer, su humildad – cualidad tan importante en un sacerdote y tan difícil de encontrar -, su bonhomía, su talante abierto y cariñoso, su generosidad, su fe, su ayuda espiritual, su carisma… Por todo ello se granjeó el afecto de los araferos, de los que visitan la iglesia con asiduidad y de los que no lo hacen tanto. Nunca, jamás, he oído un comentario contrario a su persona o a su tarea ministerial.
Durante su estancia en Arafo, se ha llevado a cabo y completado la restauración del retablo del altar mayor de nuestra iglesia. Pienso que tuvo una brillante idea al colocar la antigua y bella pila bautismal – en desuso durante tiempo- en la capilla del Cristo del Valle – nuestra imagen más venerada – y de Santa Cecilia – la patrona de la música -, arte esencial en la vida arafera. Allí se realizan los bautizos ante la complacencia de la feligresía. Ha ayudado a mucha gente con sus consejos y su guía espiritual, y, a pesar de que el trabajo le sobrepasaba, nunca se le ha visto un mal gesto, atendiendo a todos, con su dulce sonrisa. Se va, porque como él dice tiene que mirar por su salud. Son cuatro parroquias con todo lo que conllevan en la actualidad, y ha llegado el momento en el que se ha sentido verdaderamente agotado. Los araferos no tenemos, absolutamente, ningunas ganas de que nos deje y estoy segura que don Juan Francisco tampoco desea hacerlo, pero se dan, a veces, circunstancias en la vida que cambian el rumbo de lo programado o querido. No tenemos que ser egoístas y pensar que su salud es lo primordial. Es muy joven todavía – además, aparenta mucha menos edad – y tiene que cuidarse por él, por su familia, por sus numerosos amigos, y para seguir adelante en el ministerio para el que ha sido elegido por el Señor. El miércoles, 31 de octubre, en la iglesia matriz de San Juan Degollado a las 19 horas, don Juan Francisco ofreció una misa de Acción de Gracias para despedirse del pueblo. En el transcurso de la misma, se le rindió un entrañable y emotivo homenaje a este sacerdote, que ha sido un párroco muy querido en Arafo. En su emocionada homilía, dio las gracias a todos por su comprensión, por su afecto, por su ayuda… Uno de los catequistas y la que firma este artículo, le leímos unas palabras de agradecimiento por todo lo enseñado y realizado, deseándole mucha suerte en su nuevo cometido.
Luego, se le entregaron regalos de los parroquianos y el que fue, durante muchos años, director de la banda La Candelaria, Roberto Javier Pestano, y el director de la banda Nivaria, Miguel Ángel Expósito, le obsequiaron con entrañables recuerdos en nombre de los componentes de las dos agrupaciones araferas. A continuación, hubo un brindis de confraternidad en los salones parroquiales, en un clima de total cordialidad, departiendo amigablemente unos con otros y con don Juan Francisco. No faltaron las consabidas fotografías de móvil para perpetuar el momento. En la misa del día siguiente, el alcalde del Ilustre Ayuntamiento de Arafo, José Juan Lemes, que, por un compromiso ineludible no pudo asistir al acto, le dirigió unas palabras d agradecimiento y de afecto, en nombre de la institución que preside, y le hizo obsequio de un hermoso cuadro enmarcado, en el que se inscribo una bonita leyenda. Vamos a extrañarlo mucho. Deja una huella imperecedera entre nosotros. Lo consideramos un arafero más y le pedimos que en las fechas especiales de nuestras parroquias y acontecimientos del pueblo, se acerque hasta nosotros. Esperamos verlo por aquí con regularidad, ello nos dará una gran alegría. Les rogamos a nuestro Santo Patrón San Juan Degollado y a la Copatrona María Auxiliadora, que intercedan por él ante el Señor.
A partir del sábado 3 de noviembre, cesarán sus funciones en Arafo y pasará a ser capellán titular del hospital de La Candelaria, y allí se encontrará con dos sacerdotes compañeros y amigos, don Jorge y don Gabriel. Que desarrollará en ese centro hospitalario una notable labor con los enfermos, no nos cabe la menor duda, por su bondad, discreción, humanidad… que dará tranquilidad y paz a tantas personas que están sufriendo. Un trabajo espiritual muy loable.
A don Juan Francisco, le deseamos todo lo mejor en su nueva tarea eclesial, que no es tan nueva para él, pues ya la desempeñó en su inicio sacerdotal. Esperamos y deseamos que sea un trabajo más llevadero, que le ayude a recuperarse y a recobrar la fuerza y el ánimo de siempre para seguir bregando en la misión que le ha sido encomendada.
Mucha salud y suerte al ejemplar sacerdote y querido amigo.
