
Ayer tocó doble sesión. Sylvester Stallone sigue trabajando a destajo y anoche lo hizo en la localización de Llano del Moro, en la sala Nyx, transformada para la ocasión en el club El Paisa. A su alrededor, todo un despliegue logístico que incluía un parking repleto de coches matriculados en México y hasta un camión donde se vendían “tacos padrísimos”. Por encima, en lo que habitualmente es un guachinche, se ubicó la sala de maquillaje.
Stallone, que descansó durante la mañana después de acabar tarde el rodaje de la escena en el chalé de Ifara el pasado lunes, disfrutó de un masaje antes de acudir al lugar de rodaje, donde se dio una buena paliza de trabajo con pequeños descansos en su lujosa caravana, la del jefe.
Por fuera, un importante grupo de curiosos trataba de intuir algo de un rodaje que era imposible de ver mientras aguantaba el frío que ya se había instalado en el entorno de la plaza del pueblo.
