
John Rambo sigue revolucionando el día a día de los barrios capitalinos. Si en días anteriores la superproducción había pasado por la barriada de la Cepsa, Los Gladiolos o Ifara, ayer le tocó el turno a García Escámez, donde hasta cinco patrullas de la Policía Local capitalina escoltaban los dos lados de la calle Dulce María Loynaz.
Allí, en una de las típicas viviendas del barrio, se desarrolla la acción del rodaje de Rambo V en estos días. Ayer ya estaba instalado todo el campamento base que acompaña a Sylvester Stallone y todo el grupo de rodaje a cada una de las localizaciones. Bien identificados a lo largo de uno de los márgenes de la calle estaban ubicados los vehículos que ya han pasado a formar parte del paisaje local. El camión de maquillaje, la lujosa caravana del jefe Stallone, el vehículo de baños portátiles, el del catering, el de vestuario, los micros que trasladan a los extras, los vehículos de alta gama que desplazan a las estrellas… Allí estaban todos bien alineados para permitir la fluidez en una calle donde los vecinos aún no daban crédito a lo que ocurría.
“Nos habían avisado desde hace unos días, pero no pensábamos que iba a mover tanta gente y tantos camiones”, advertía uno de los residentes en la misma calle de la célebre poetisa cubana, el corazón del rodaje. Allí llegó alrededor de las 10.00 horas Sylvester Stallone, tras sobrevivir al infierno de las trombas de agua de Llano del Moro el día anterior.
Después de una sesión de maquillaje que se prolongó por espacio de unas tres o cuatro horas, uno de los vehículos recogió a Stallone en el set de maquillaje para trasladarlo, menos de 50 metros, hasta la misma entrada del inmueble donde se están rodando las escenas en las que también participa una Paz Vega a la que sí se pudo ver con algo más de naturalidad a lo largo de la calle.
Stallone no es muy amigo de dejarse ver mientras está caracterizado en su personaje de Rambo. Si está de paisano no le importa salir por Santa Cruz, acudir a lugares para la práctica deportiva y mostrar su cara más afable. Cuando es Rambo… es Rambo.
La jornada de trabajo se prolongó hasta casi la madrugada y se realizó toda en el interior de una casa que ha sido totalmente decorada con el estilo que lleva la película. Sus dueños han recibido una buena cifra de euros por cederla para el rodaje y pernoctan en estos días en un establecimiento hotelero de la capital. Cuando vuelvan a su casa la encontrarán pintada tal y como estaba antes de que John Rambo entrara en ella.
El rodaje ha traído algo de alegría entre el vecindario. No todo son quejas por los problemas de aparcamiento, de desplazamientos o circulación e incluso las restricciones para entrar en sus propias viviendas mientras el rodaje está en marcha en estos días. Varios establecimientos de la zona, perjudicados por estas restricciones, han sido compensados y no olvidarán que allí estuvo John Rambo.
Frustración entre los vecinos por no poder acceder a las estrellas
El rodaje de Rambo V en García Escámez ha traído prosperidad para el barrio… y alguna decepción. Hay quién se queja por los problemas de aparcamiento o circulación, “que no nos dejan nada a cambio”, mientras que otros, como Domingo, “un gran admirador de Stallone y de todas sus películas”, se declaraba “decepcionado” por no poder acercarse a la estrella norteamericana. “Yo he visto todas sus películas porque el género de acción es el que más me gusta, y, por una vez que podemos tener la oportunidad de acercarnos y que nos firme un autógrafo o hacernos una foto, no nos dejan ni verlo”, decía en forma de queja Domingo mientras se retiraba a su domicilio.
