Hoy es sábado y tengo que escribir para hoy domingo. Los dos “hoy” son ciertos, uno en el que escribo, otro en el que se publica la crónica. Si echo un vistazo a los periódicos no leo sino mentiras de los políticos. La que se lleva la palma es la pequeña Carmen Calvo, vicepresidenta me parece, de un Ejecutivo errático, este de Sánchez, que no cumple nada de lo que promete. Ni saca a Franco del hoyo, ni aprueba los presupuestos, ni convoca elecciones, ni deja en paz a la Abogacía del Estado -qué vergüenza para los abogados del Estado-, ni el papa recibe a Calvo, que miente sobre lo que le dijo el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin; un desastre. Este es el peor Gobierno de la democracia, haciendo bueno al bobón de Zapatero. Hoy es sábado y domingo y yo no sé qué cosa buena puedo traer aquí. Hay una multitud que pretende rodear la cárcel de los golpistas catalanes y montar de nuevo el follón, con lo que la cárcel se llenará con más gente. El poder del Estado es infinito y el que la hace la paga. De nada vale que invoquen a Europa y a sus contradicciones; Europa tampoco es un modelo fiable. Y ahora Sánchez quiere penar la apología del franquismo. ¿Qué es la apología del franquismo? ¿Decir que dejen quieto a un cadáver exquisito, como decía Umbral de Cela? Dejen a Franco tranquilo y muerto y pónganse a hacer cosas para este país, no sólo joderle más la vida a los pobres autónomos, receptores de casi todos las iras de la izquierdona. Ya no sé si Pablo es Sánchez o Pedro es Iglesias, los dos son una simbiosis de la izquierda cuasi esquizoide. Amén.
¿Y qué digo yo el domingo?
Hoy es sábado y tengo que escribir para hoy domingo. Los dos “hoy” son ciertos, uno en el que escribo, otro en el que se publica la crónica
