El Charco Hondo

Almuerzos y cenas (de empresa)

Los almuerzos y cenas de empresa (se acerca el Gran Viernes, pero hoy toca chupinazo) juntan a seres vivos de distintos perfiles; tienen en común su condición de seres, sí, ahora bien, a partir de ahí los matices se multiplican, porque los hay más o menos vivos, más o menos mutantes. Está el perfil de ...read more →

Los almuerzos y cenas de empresa (se acerca el Gran Viernes, pero hoy toca chupinazo) juntan a seres vivos de distintos perfiles; tienen en común su condición de seres, sí, ahora bien, a partir de ahí los matices se multiplican, porque los hay más o menos vivos, más o menos mutantes. Está el perfil de quienes no ocultan que les va (nos va) la fiesta, nada que esconder, queremos marcha, marcha, transparencia, boberías las justas, por qué disimular, o disfrazar, en casa lo cuentan como es, hoy tengo el almuerzo, esta noche es la cena, qué ganas tengo de echarme unas copas, ni te preocupes por la hora que ni coche ni autopista. Hasta aquí el perfil del fiestas confeso. Hay otros, u otras. Está el perfil del falso desganado (también vale para ellas, desganadas, pero en adelante solo en masculino genérico..). El falso desganado es el que, en un ejercicio de hipocresía siempre innecesario, y absurdo, en los días y horas previos al almuerzo o cena esconde las ganas que tiene de fiesta, porque las tiene, y muchas, todas, y prefiere contarle al planeta, en general, y a su pareja, en particular, que no, qué va, malditas ganas de estar yendo al almuerzo, Cari, yo por mí me quedaba en casa, qué pereza, voy porque no me queda otra, Cari, me acerco un rato pero desde que pueda cojo camino, uf, me ponía yo un par de capítulos de la serie y a gusto, Cari. Al falso desganado no le basta con tal farsa, mal representada e infantil, en las vísperas. Empeñado en ser lo que no es, el falso desganado es ese lamentable que, para empeorarlo, se toma la molestia de enviar mensajes a casa durante el almuerzo o cena, aquí, con ganas de que esto acabe, Cari, cansado, Cari, eso sí, enviando el mensaje y pidiéndose otro güisqui, ese güisqui que le sobra, porque ya se sabe que los domingueros de la noche, y el falso desganado encaja en ese perfil, no saben beber, falta de hábito, olvidan que la fiesta, y los rones, solo cuidan a quienes siempre hemos estado ahí, en la barra, sin esperar a que lleguen las fechas señaladas, dando la cara cuando los falsos desganados y otros domingueros duermen la siesta. El falso desganado siempre cierra su espectáculo a deshoras, a las tantas, desembarcando en casa con la peor de las frases. Llevo por irme desde la una, Cari, pero no hubo forma, balbucea. Falsos. Domingueros.