
Por J.A.Felipe/M.Grillo/T. Fumero
El Cabildo de Tenerife ha ocultado durante ocho meses un aval fallido para la construcción del Circuito Insular del Motor de Tenerife (CIM) de una empresa cuya matriz se encuentra en las Islas Caimán. Es el enésimo revés de un proyecto que nació torcido desde una rueda de prensa celebrada justo antes de las elecciones al Cabildo de Tenerife en 2015 y con el candidato de CC a la reelección, Carlos Alonso, al frente de la misma.
Sin embargo, DIARIO DE AVISOS ya arrojó semanas después (7 de junio de 2015) un jarro de agua fría al desvelar que un juzgado de la capital tinerfeña acusaba por presunta estafa y alzamiento de bienes a uno de los supuestos promotores del Circuito, Giuseppe Carta.
A pesar de que la Corporación Insular mostró su sorpresa por los datos desvelados por este periódico en aquel entonces, diez días después (18 de junio de 2015) decidió seguir adelante con el contrato.
Mas los hechos, tozudos ellos, demostraron que se perdió una excelente oportunidad, por cuanto en marzo de 2017 la concesionaria, AXIA-Onda Rossa, reconoció sus dificultades para cumplir con lo pactado, así que el Cabildo se vio forzado (octubre de 2017) a rescindir finalmente el contrato en cuestión.
Pero el campo ya estaba sembrado de minas, y la más importante de las mismas estalló cuando, en febrero de 2018, fueron a ejecutar el aval interpuesto por valor de 1,2 millones de euros.

En concreto, dicho aval tenía como garantía la de una firma llamada Gable Insurance AG, con sede en Liechtenstein, y que operaba por cuenta de la sociedad Valencia Luso Ibérica, Agencia de Suscripción de Riesgos, S.L. inscrita en el Registro de Agencias de Suscripción el 27 de diciembre de 2012, cuyo administrador único era Daniel Cerezuela Sánchez.
Lo que hasta ahora ha ocultado el Cabildo (y desvela hoy DIARIO DE AVISOS) es que nada se obtendrá por dicho aval, dado que Gable Insurance AG estaba en situación de liquidación de la empresa desde noviembre de 2016, es decir, quince meses antes de que se pretendiera ejecutar el mismo, si bien es verdad que la liquidación no se publicó en el Boletín Oficial del Estado hasta el 10 de junio de 2017.
Eso sí, los problemas que han conducido a la referida firma con sede en Liechtenstein no son moco de pavo, por cuanto en realidad su matriz es otra llamada London Stock Exchange’s AIM, radicada en el paraíso fiscal de las Islas Caymán, donde está involucrada en al menos tres procesos por presunta estafa cuyo montante global supera los 200 millones de libras esterlinas (unos 222,5 millones de euros).
Vamos, que va a estar complicado recuperar los 1,2 millones del frustrado aval.




