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circuito insular del motor

Asombro e indignación tras saber que el Cabildo ocultaba un aval fallido

Mientras desde CC se guarda silencio, el resto de partidos exige explicaciones tanto por no detectar a tiempo lo ineficaz de las garantías como por haber ocultado durante nueve meses que no podían ejecutarlas

La exclusiva de DIARIO DE AVISOS fue ayer el tema de conversación y de indignación en la sede del Cabildo Insular de Tenerife. Fran Pallero

La exclusiva de DIARIO DE AVISOS fue ayer el tema de conversación y de indignación en la sede del Cabildo Insular de Tenerife. Fran Pallero

Por M. Grillo / J. A. Felipe / T. Fumero

Como un aldabonazo político que retumbó de un extremo a otro en las estancias del inmueble que, desde su finalización en 1940, sirve como sede principal del Cabildo de Tenerife. Fue el efecto que, desde primera hora de ayer, provocó en la Corporación insular la exclusiva de DIARIO DE AVISOS sobre la ocultación, por parte del equipo de gobierno que preside Carlos Alonso (Coalición Canaria), de la existencia de un aval fallido por valor de 1,2 millones de euros a cuenta del accidentado proyecto para construir el llamado Circuito Insular del Motor de Tenerife. Este proyecto, anhelado por miles y miles de canarios aficionados a este deporte desde hace décadas, se ha tornado en pesadilla por su calamitosa gestión. No es de extrañar, pues, que ayer se recibiera con asombro e indignación la noticia de que el Cabildo ha ocultado durante nueve meses que no puede ejecutar dicho aval, y así se pudo comprobar en cualquier cenáculo de la política insular y, claro está, en los de la sufrida afición. Mientras desde CC se guardó ayer un silencio, sin duda incómodo, al descubrirse que ocultaron esta información pese a varios requerimientos de la oposición sobre el asunto, el resto de los partidos mostró su rechazo ante semejantes prácticas. Así, Natalia Mármol (Partido Popular) no dudó en reaccionar con la contundencia propia de quien anuncia que su grupo exigirá la asunción de responsabilidades en forma de dimisiones, mientras que Mila Hormiga (Podemos) clamó ante lo que define como una muestra más de la ineficacia de Alonso y su equipo. Por su parte, Josefa Mesa (PSOE) optó por acotar toda la responsabilidad al círculo de su socio de gobierno en el Cabildo, CC, como competente en el proyecto del circuito. Más rotundo fue Mariano Cejas (Ciudadanos), escandalizado por lo que entiende un abuso propagandístico más por parte de los actuales rectores del Cabildo.

Lo cierto es que, más de tres años y medio después de que, justo antes de las elecciones de 2015, Alonso anunciara la construcción de este circuito en Atogo (Granadilla), apenas está puesta la primera piedra. Por ese camino, cual mojones delimitadores de un fracaso, figuran desde la inicial presencia de un promotor encausado por presunta estafa en un juzgado capitalino (2015) hasta la cancelación del contrato (2017) con la empresa que debía construir y explotar el mismo. Ahora hay que añadir que nadie advirtió lo fallido de un aval del que debía responder una firma con sede en Liechtenstein, en situación de liquidación, cuya matriz, radicada en las Islas Caimán, lleva desde 2016 inmersa en varios procesos por estafa por un montante global de unos 222,5 millones de euros. Y que no solo se enteraron tarde, sino que, al saberlo, prefirieron ocultar esa información a una ciudadanía ante la que están obligados a responder.

Un rosario de despropósitos y temor a lo que aún se desconoce

Han sido tres años y medio de frustraciones por un proyecto que, para muchos, es un sueño: construir al fin un circuito automovilístico en Tenerife, mientras en Arucas ya toman la delantera. El balance es demoledor: solo se ha logrado poner la primera piedra. Así las cosas, se teme que haya más irregularidades aún por desvelar.

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