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Calle Real

Me impone la Calle Real palmera, que es como un gran teatro. La Palma tiene tres teatros: el Circo de Marte, el Chico y la Calle Real. Santa Cruz tiene mucho de Funchal o Funchal de Santa Cruz y la categoría de los personajes que circulan por esta vía es notoria, vigilados por el cura Díaz y por todos los otros masones del mundo, que acechan desde La Cosmológica. Las escalinatas que desahogan la Calle Real son de ensueño, propias de la Canarias que ya no existe y Manolo Blahnik ha elegido bien su casa, muy bonita al menos por fuera, señorial; y los terrenos donde antes jugaba el Tenisca, parece que también son suyos. He recorrido Santa Cruz de La Palma, en un paseo hermoso y agotador, con Toni Acosta, candidato a la Alcaldía por CC, que me ha hecho de cicerone. Yo creo que es un hombre querido en la ciudad, eso se nota en los saludos y en los abrazos. Además, los otros no tienen candidatos y Toni significa la renovación palmera de Coalición Canaria. Quedan atrás las viejas glorias y nacen nuevas, como él y Nieves Lady -se pronuncia Leidi-, que es consejera del Gobierno, pero no me pregunten de qué. No sigo la política como para estar tan al día. Santa Cruz (de La Palma) ya tiene playa, por fin, una playa grande y negra, junto al puerto. No me gusta que haya desaparecido el busto de Blas Pérez, ministro franquista a quien deben tanto los palmeros. No se preocupen, la fobia al franquismo tiene fecha de caducidad porque no todo fue malo. La República fue mucho peor y es una pena porque yo soy republicano. Total, que saludé a viejos conocidos en la Calle Real, donde todo es tan irreal como La Palma. No pudo faltar mi compañero -y sin embargo amigo-, Luis Ortega. Estaba allí.

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