
Definitivamente, existen personas que jamás deberían haber traído niños al mundo. En este último caso, que sorprende por lo abominable del mismo, una madre ha sido condenada a cuatro años y medio de prisión por intentar vender la virginidad de su hija, de 13 años, a un pedófilo acomodado. Lo hacía por la friolera de 21.200 euros.
Según ha informado el diario británico Daily Mail, la mujer, de 35 años, fue detenida poco después de cerrar el trato con el hombre, a quien había entregado fotografías “sexualizadas” de la menor y un certificado que acreditaba que esta era virgen.
“Vinimos a Moscú para conocer a un hombre rico, con el fin de obtener ayuda económica después de proporcionarle servicios sexuales por parte de mi hija”, afirmó ante el juez la acusada, que contaba además con dos cómplices -ambas condenadas también a prisión-.
Tanto la progenitora como las copartícipes se personaron en un restaurante de la capital rusa para verse con el pedófilo. Sin embargo, en su lugar, apareció un agente de policía vestido de paisano. En el momento en que se hizo efectivo el negocio y las mujeres obtuvieron el dinero, las fuerzas de seguridad entraron en acción.
Actualmente, la niña y su hermano están viviendo con su abuela.
