urante días, que por acumulación desembocaron en semanas, el ascensor estuvo sin funcionar, o fuera de funcionamiento, si se prefiere. Pasa con los ascensores como con la salud, solo se valora cuando falla, especialmente por parte de quienes viven en los pisos altos, o qué decir de los vecinos de edad más avanzada. Algunos no pueden salir a la calle con el ascensor averiado, otros salen pero menos, y los hay que aplazan la compra más pesada porque no pueden cargarla por la escalera. Cuando esto ocurre, el administrador o la presidenta de la comunidad se convierten en las personas más buscadas, y aunque hacen por calmar los ánimos, jamás se les pasa por la cabeza decir, como sí ha dicho la delegada del Gobierno cuando se le ha preguntado por los fallos del SIVE, eso de, en fin, no es que no funcione, es que hay un problema de mantenimiento. ¿Qué cara se le quedaría al del quinto, que debe rondar los ochenta, si le cuentan que el ascensor no es que no funcione, es que tiene un problema de mantenimiento? Muy probablemente, los mismos ojos que se le quedan al contribuyente cuando escucha, en boca de Elena Máñez, que el Gobierno de España lleva meses resolviendo el problema del mantenimiento del sistema integrado de vigilancia exterior, que tiene diez de los doce radares sin funcionar, out of order. Pudiendo haberlo hecho, nada dijo la delegada a los pocos días de llegar al cargo respecto a la incontestable responsabilidad del Gobierno anterior en este desaguisado; sí lo ha hecho ahora, meses después, destiempo que anima a pensar que no se ha avanzado mucho, poco o más bien nada. Pudo reconocer lo que pasaba, pero optó por una versión edulcorada, acogiéndose, eso sí, a que de no debe hablarse en público de radares guardados en cajas porque -dice- se compromete la seguridad; extravagante manera de enfocarlo, porque lo que compromete la seguridad no es hablar del tema, lo que realmente la compromete es que diez de doce radares estén sin funcionar, así que se está sin saber qué o quiénes pasan por los alrededores. Sin funcionar, sí. Cuando el ascensor ni sube ni baja es que no funciona, y si solo dos de doce radares están operativos es que el sistema integrado de vigilancia exterior no funciona, punto final, todo lo demás, refugiarse en problemas de mantenimiento o pedir silencio por razones de seguridad no resuelve nada, es solo aliño, escapismo, literatura de bolsillo.
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