Un tipo contrajo hongos en sus pulmones porque cada noche, antes de acostarse, se olía los calcetines sudados. El jediondo es un tipo chino llamado Peng, que acudió al hospital creyendo que sufría una neumonía severa. Al rellenar el cuestionario para conocer sus hábitos y antecedentes, y tras diversas pruebas realizadas, los médicos repararon en que la infección pulmonar que sufría estaba producida por hongos. Y descubrieron que el jediondo tenía la costumbre de oler intensamente sus calcetines, después de llegar a casa y antes de acostarse y de meterlos en la lavadora, si es que este sujeto dispone de ella. Total, que el olor de sus calcetines y todo lo que acompaña al olor -supongo que las bolitas de mierda que crían entre los dedos de los pies los de su especie- pues habían producido una cantidad enorme de hongos, que fueron a dar directamente al pulmón. Creo que han curado los hongos al tal Peng y ojalá que le hayan curado también la costumbre de olerse los ñames después -e incluso antes- de trabajar, nada más llegar a casa. Este mundo está lleno de sorpresas y cualquier cosa llega pronto a las redes y a los medios informativos, pero que un chino jediondo haya contraído hongos por olerse los calcetines usados todas las noches, clama al cielo. En fin, que como aperitivo de Navidad no está la cosa nada mal. Yo pensaba que los chinos eran más limpios y a lo mejor lo son en general, menos este tal Peng, cuyo nombre ha trascendido para escarnio de sus malos hábitos. Aunque parezca escatológico, yo tenía un compañero de colegio mayor que se tiraba pedos en la cama y se tapaba todo para olérselos. Fue expulsado, por jediondo. Cosas de godos, mayormente, aunque por aquí también hay alguno que agüita.
El chino jediondo
Un tipo contrajo hongos en sus pulmones porque cada noche, antes de acostarse, se olía los calcetines sudados

