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el charco hondo

Guachinches en Girona

Si el Gobierno canario quiere demostrar fehacientemente que 300 millones de euros, pactados para la construcción de carreteras en las Islas, han sido desviados a Cataluña, tendrá que esperar algunos años

Si el Gobierno canario quiere demostrar fehacientemente que 300 millones de euros, pactados para la construcción de carreteras en las Islas, han sido desviados a Cataluña, tendrá que esperar algunos años. Debe dar algo de tiempo al tiempo; sentado o no, pero tiene que echarle paciencia. Ahora, ya, sobre la marcha, no es ni será sencillo demostrarlo. Peor aún, se acerca a lo imposible certificar, papeles en mano, que los doscientos o trescientos millones que se han esfumado sean los mismos que, coincidiendo en velocidad, espacio y tiempo, han salido de la nada, o de las Islas, para reencarnarse en Cataluña. Resulta tentador concluir que son los mismos millones, que cuando 200 millones desaparecen veinticuatro horas antes de que idéntica cantidad aparezca en otra parte hay razones para engordar la tesis del desvío. Ahora bien, demostrarlo es harto complicado. A menos, claro, que se sepa dar tiempo al tiempo y, perseverantes, se haga un seguimiento a las carreteras que se construyan en Cataluña durante los próximos dos, tres, cuatro o cinco años. Hay que esperar. Hay que dejar que esos 200 millones que a los catalanes les ha caído del cielo presupuestario avancen a golpe de proyectos, licitaciones y ejecuciones, y ahí sí, entonces sí, cuando esos 200 millones cojan forma de carretera con los coches circulando en ambos sentidos, en ese momento sí, se podrá saber si son o no son los de Canarias. Será sencillo. Bastará con estar atentos a cómo se muevan las cosas en los alrededores de esos tramos de carretera. Si al cabo de las semanas o meses, una vez inauguradas, en los márgenes de esas carreteras empiezan a abrirse locales donde se sirven costillas con papas, carne fiesta y vino de la casa, con un cartel donde puede leerse Hay San Marcos algo tapado por otro indicando que no se fía, si eso llega a ocurrir junto a las carreteras que se hagan en Cataluña con esos doscientos millones, si la señalética informa sobre a cuánto está el Loro Parque, y, sobre todo, si desde la carretera empiezan a verse casas sin pintar, porque creen sus propietarios que así pagan menos impuestos, entonces sí, se confirmará que esos doscientos millones eran los inicialmente comprometidos para las carreteras canarias.

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