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la carta de pedro j.

Proteo Sánchez: entre las abejas y el foxtrot

De repente, en el Salón de los Pasos Perdidos, se me vino a la memoria el inicio de un bello soneto de Borges: “Antes que los remeros de Odiseo / fatigaran el mar rojo como el vino / las inasibles formas adivino / de aquel Dios cuyo nombre fue Proteo”.

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