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Vox

Quien ganó en Andalucía fue Vox. Este partido, situado teóricamente a la derechona del PP, ha sido la “otra” revelación populista

Quien ganó en Andalucía fue Vox. Este partido, situado teóricamente a la derechona del PP, ha sido la “otra” revelación populista. Mientras Podemos, con sus incongruencias y sus estupideces, pierde adeptos, Vox, que representa todo lo contrario, los gana. El comunismo es un sistema trasnochado, antiguo, cutre y mal vestido; el populismo de derechas, como es novedad en España, puede ser su antítesis. Ahora, los comunistas de chalet de un millón de euros piden a sus huestes salir a la calle para que Vox no sea árbitro de nada en Andalucía. Y las derechas del PP y de Ciudadanos adoptan sus poses antes de ponerse a gobernar. Sería lamentable que la reconquista política del país no empezara por los partidos de la derecha que han sido votados en mayoría por el pueblo andaluz, seguramente harto de escándalos, de mamandurria y de fanatismo a la gaditana. Si el PP, Ciudadanos y Vox no son capaces de entenderse entre ellos será que realmente les interesa poco España. Esta España cuya izquierda quiere renunciar a todo lo que tiene sentido: la libertad de educación, la monarquía, el orden constitucional, la integridad del Estado. Sólo unidos -ya que el PSOE es incapaz- podremos salvar la unidad territorial de España y sus premisas irrenunciables. Lo de Andalucía ha sido un aviso del pueblo, ni más ni menos. Ahora les toca a los representantes de los partidos serios ponerse de acuerdo. Los comunistas ya se han planteado la algarada y la falta de respeto a las urnas como batalla. Sería bueno darles la réplica con sensaciones de unidad y amor por la patria y no con discusiones bizantinas propias de retrasados. Hay que quitarse las caretas de una vez y ser valientes. La cobardía no es buena consejera en la actividad política.