
Más de 16.500 personas se dieron cita ayer en el estadio Heliodoro Rodríguez López para dar la bienvenida a Sus Majestades los Reyes de Oriente. El año pasado fueron casi 14.000, lo que convierte la afluencia de público de 2019 en la mejor de la última década. Desde las tres y media de la tarde, las gradas del Heliodoro se fueron llenando poco a poco para disfrutar de un espectáculo que puso sobre el césped a más de 600 niños de todas las edades para bailar todo tipo de ritmos, ataviados como elfos, duendes o hadas. El adelanto horario en la entrada al estadio supuso que las tradicionales colas para acceder al espectáculo se vieran considerablemente reducidas. A esto se sumó que el acceso fue mucho más ágil, ya que este año estaba prohibido entrar con los carritos de bebés, tal y como lo estableció el plan de seguridad. Los padres pudieron dejar los cochecitos en consigna en las carpas habilitadas por el Ayuntamiento, hasta ocho, en los alrededores del estadio. Incluso alguno de los progenitores bromeó con la posibilidad de dejar también al niño en consigna. Lo cierto es que el buen ambiente imperó en los alrededores del Heliodoro.
Pasadas las cinco de la tarde dio comienzo un espectáculo lleno de música y muy interactivo, en el que los personajes protagonistas recibían miles de gritos en respuestas a sus preguntas. Bajo el título de El bosque de los mil colores, un lugar escondido en la ciudad de Santa Cruz, cientos de personajes fantásticos hicieron de teloneros de los auténticos protagonistas de la función, los tres Reyes Magos.
La fiesta que se vivió en la grada fue el preludio de la ilusión que los pequeños pusieron de golpe sobre el césped con la entrada de Sus Majestades de Oriente. Los niños, pero también sus padres, bailaban, gritaban, levantaban las manos para saludar e incluso se enfadaban con la bruja Paulina que quería hechizar a los Reyes para robarles sus poderes.
Niko y Martina (duende y hada) ayudaron al Hada Madrina a neutralizar los hechizos de Paulina, que quería evitar que la llave abriera todas las casas de la ciudad. Incluso el tigre Ronco participó para asustar a la bruja, aunque su afán de protagonismo hizo que el estadio entero bailara con él al ritmo de Mamá quiero ser artista, primero, y Gracias por venir, después, cuando se retiró del terreno del espectáculo.
Con la entrada de los personajes de dibujos animados al césped, los pequeños en la grada elevaron el griterío y empezaron a mirar al cielo a la espera del helicóptero que anunciaba la llegada de Sus Majestades. Al grito de “que entren los Reyes”, a las seis de la tarde, el helicóptero del Ejército sobrevoló el estadio y Melchor, Gaspar y Baltasar hicieron su entrada triunfal al Heliodoro. Lo hicieron subidos en sus respectivos camellos.
El alcalde, José Manuel Bermúdez, los esperaba junto a la concejal de Fiestas, Gladis de León, para hacer entrega a los Reyes Magos de la llave maestra de todas las casas de Santa Cruz. Una entrega que fue posible gracias a que los niños y niñas derrotaron a la malvada bruja Paulina y permitieron al alcalde cumplir su cometido con Sus Majestades. Como ya es tradicional, los tres Reyes Magos recorrieron todo el perímetro del estadio recogiendo las cartas de los más pequeños. A algunos les temblaban las manos cuando entregaban su misiva, mientras que otros se refugiaban en los brazos de sus padres con cierto temor.
Desde Fiestas se informó al término del espectáculo en el estadio de que no se produjo ningún tipo de incidencia, ni quejas, en lo que al acceso se refiere. Tampoco tuvo lugar ningún tipo de incidencia ni quejas en relación con las carpas donde las familias debían dejar los carritos de bebés a modo de consigna.
Como cada año, la Concejalía de Fiestas capitalina habilitó espacios para las personas con movilidad reducida, que pudieron acceder por la puerta 2, mientras que la 17 fue por la que accedieron las personas con discapacidad visual. Además, en la pantalla del estadio se pudo seguir el espectáculo a través de intérpretes de lengua de signos y pictogramas.




















