el charco hondo

¿Ya se pesaron?

Dramatizamos, exageramos con las consecuencias de los excesos de estas últimas semanas; entre otras cosas, porque no es cierto que hayamos engordado. No estamos gordos, estamos diferentes. Ahora somos, cómo decirlo, distintos. Somos de otra manera, solo eso. No hemos engordado, hemos cambiado. Hemos evolucionado a otras formas. Hemos desarrollado otros volúmenes. Proyectamos otro perfil, otra manera de ser, y parecer. Todo aprieta porque la ropa no ha cambiado, se nos ha quedado atrás, inmóvil, incapaz de renunciar a la talla del yo anterior a éste. No hay kilos de más. Intuimos algo, sospechamos cosas, especulamos, pero sin base científica alguna porque ni nos hemos subido a la pesa ni vamos a hacerlo, no. Para qué. Mientras nos mantengamos lejos de la pesa, ignorándola, castigándola con nuestra indiferencia, los kilos de más serán solo rumores, son rumores. Basta ya. Acabemos con la leyenda de que hemos engordado. No nos dejemos arrastrar por el que, sin duda, hoy será único punto del orden del día en bares, oficinas, radios, gimnasios y televisiones. Paremos los pies a quienes insinúan que hemos engordado y, sobre todo, a los profetas de las dietas rápidas. No permitamos que nos generen la duda, porque no hemos engordado, hemos crecido. Y, en cualquier caso, tampoco hay que darle muchas vueltas porque vamos a cambiar de hábitos, así que, en fin, tanto da lo que hubiere o hubiese podido pasar en los cuerpos estas últimas semanas. Tanto da porque, ya sabes, se acabó el pan, las papas fritas, los arroces recargados, las espirituosas, las cenas compulsivas o los helados de litro a las tantas. Vamos a cambiar de costumbres, sí, pero no porque hayamos engordado, no, lo haremos porque nos gusta, y porque nos divierte. Se acabó comer por comer, beber por beber o quedar con los amigos a todas horas, toca otra cosa, al menos hasta carnavales, por cierto, el primero de marzo está a la vuelta de la esquina y no hemos hablado del disfraz, ojo que se nos echa el tiempo encima, vale, sí, este viernes al mediodía, picamos algo con unas cañas y decidimos, hecho, caen unas cañas y vamos viendo, tenemos toda la tarde del viernes para decidir de qué nos disfrazamos mientras nos echamos un par de rones, vale, de acuerdo. Desdramaticemos. No hemos engordado, hemos crecido. No estamos más gordos, estamos diferentes, distintos, ahora somos de otra forma.

TE PUEDE INTERESAR