Las noches electorales son un gel cicatrizante muy efectivo, mágico. No es fácil dar con otra pomada capaz de acelerar con tal rapidez la regeneración de la piel de dirigentes, candidatos y responsables orgánicos de los partidos. Cirugías, golpes o quemaduras acumuladas en el transcurso de las campañas electorales (y ésta empezó en septiembre) suelen desaparecer, gracias a las urgencias matemáticas, apenas unas horas después de cerrarse las urnas. Ofensas, desafíos, descalificaciones, adjetivos gruesos, balas dialécticas y excesos decaen en las horas del escrutinio -cuando los números, caprichosos, anuncian que hay que pactar con quienes has pasado los últimos meses protagonizando una velada embarrada de lucha libre-. Abracadabra, con las primeras luces del día después desaparecen la infección y los dolores epidérmicos. Claro que si la cicatriz es particularmente profunda, como la que se está abriendo entre los socialistas canarios y Coalición, en términos generales, y con NC, en el ámbito de Gran Canaria, cabe preguntarse, sin ánimo de dramatizar, en qué medida haber bajado estas semanas al terreno de lo personal va a contaminar las conversaciones del día después, de cara a intentar formar los pactos posibles. Sin perder de vista que en la actual coyuntura política las encuestas nacen, crecen y mueren antes de reproducirse, hay razones para barruntar que Coalición y PSOE serán los partidos que cuenten con más apoyos en mayo, y sobran argumentos para no despilfarrar energías especulando con el pacto inviable de PSOE-PP, o para cerrar los ojos a un retroceso de los fieles de Pablo Iglesias. Así las cosas, y ocupen el lugar que ocupen en el podio, lo que tendrán más a mano los socialistas canarios será a Coalición y NC, y los últimos episodios, aun siendo incontestable que las noches electorales suelen curarlo todo, animan a barajar la posibilidad de que en este caso la guerra subterránea que se tienen algunos contamine o entorpezca las negociaciones futuras. Si los socialistas pierden puentes con Coalición y NC, ¿con quién van a intentar qué? Según la Universidad de Ohio, tener poca vida social o el estrés pueden hacer que las heridas se curen más lentamente. Nada dicen los científicos sobre las heridas que se abren en los partidos cuando se baja al infierno de lo personal, pero están viviéndose capítulos en la política, aquí, en las Islas, que anuncian un día después marcado (condicionado) por tantas heridas abiertas.
