Una reunión de urgencia, entre José Manuel Bermúdez (Alcaldía) , Gladis de León (Fiestas), Carlos Correa (Medio Ambiente), Alfonso Cabello (Sociedad de Desarollo) y Dámaso Arteaga (Infraestructuras) celebrada con carácter de urgencia en la mañana de ayer buscaba acabar con una de las polémicas de la actual edición del Carnaval de Santa Cruz: el sonido de la zona que va desde el Orche a Méndez Núñez.
Se buscaba conciliar el derecho al descanso de los vecinos de la zona con el disfrute de los amantes de la fiesta y,ciertamente, la solución llegó a medias. Es verdad que en la zona del Orche la música se escuchó más que viernes y sábado, pero no como años anteriores. Como publicó DIARIO DE AVISOS, el posible “exceso de celo” de las autoridades a la hora de pedir permisos a los integrantes de las carrozas o comprobar los necesarios limitadores de sonido que deben llevar en los vehículos causó gran malestar, algo que los políticos trataron de atajar, más aún con una elecciones en el horizonte.
Hay un aspecto que también se debe tener en cuenta y que desde el ayuntamiento de Santa Cruz se ha querido dejar claro: algunos de los establecimientos que en anteriores ocasiones habían instalado equipos de sonido en el exterior de sus fachadas (con la necesaria autorización) no lo hicieron este año. Eso ha provocado que el sonido no sea el mejor, más aún si a ello le sumamos que el número de carritos (estructuras pequeñas en las que se transportan equipos de sonido) se ha visto reducido en 2019.
A varios de los dueños de esos carros se les levantó acta (especialmente el pasado viernes) debido a que carecían de cualquier tipo de autorización o limitador de sonido, lo que ha hecho que la música este año se escuche menos, para alegría de los vecinos de la zona, que continúan quejándose porque creen que su derecho al descanso sigue sin ser respetado, y para enfado de los carnavaleros, que anoche reconocían que “la cosa ha mejorado” pero no del todo.

