el charco hondo

Magia

Mostrarnos lo que no vemos, o aquello que solamente ellos son capaces de hacernos ver. Hacer visible lo invisible, o posible lo imposible. Alumbrar formas, volúmenes y lenguajes que sin ellos nunca se habrían encontrado con nuestras retinas. Magia. Genios como Martín Chirino hacen magia con las ideas que corretean por sus cabezas. Chirino construyó y nos regaló un mundo, y lo hizo de arena, viento y horizontes que él ya quiso mover en su infancia. Quienes son capaces de crear como él lo hizo, manejando el hierro como si de agua se tratara, forjando en el aire sensaciones de espacios infinitos, demuestran una generosidad mayúscula. Permitirnos disfrutar de lo que pensaba piel adentro, compartirlo con quienes asoman a su obra, es siempre un ejercicio de generosidad insuficientemente valorado. Chirino fue, y será, uno de tantos talentos cuyo reconocimiento debe acompañarse de un mayor conocimiento, incrementando la difusión de su obra más allá de los canales o ámbitos habituales. La soledad es muy importante porque acota tu mundo -decía-. Una soledad que, sitiada por las multitudes, los creadores necesitan para dar con la luz, para abrirnos puertas y ventanas a su manera de mirar, de modular, de hacer magia. Espirales. Viento. Hierro. Arena. Sueños. Islas que a veces se quedan pequeñas. Islas rodeadas de un mar que une o separa, elevan un muro u ofrecen un puente, alejan y acercan. Como escribió ayer con acierto Carmelo (Rivero), la muerte de Chirino nos pilla en mitad de las tormentas cotidianas, que son más políticas que culturales, más prosaicas que artísticas. Tormentas, querido Carmelo, que con demasiada frecuencia empequeñecen -cuando no embrutecen- la realidad que pisamos. Su obra mejora las ciudades que la acogen en sus plazas. Dibujar. Esculpir. Mirar como los isleños aprendemos a hacerlo en la niñez. Conseguir que el hierro flote en el aire es un milagro al alcance de muy pocos. Retorció las formas para que pudiéramos leerlas. Llenó el espacio de curvas que llevan a todas partes. Quienes conocieron a la persona cuentan que era de conversación detenida, inteligente, capaz de dar voz al silencio. Ni se escondió ni enjauló su obra. Solo los genios logran hacer visible lo invisible, posible lo imposible. Chirino consiguió que sus sueños flotaran en el aire. Infinitos. Universales.

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