el charco hondo

¿Qué hará Rivera?

Hace cuatro años, en mayo de 2015, un informático contó al FBI que había hackeado los sistemas de al menos veinte aviones, controlando sus motores en pleno vuelo (posiblemente en ese episodio se apoyaron los guionistas de The Tunnel, en un capítulo que planteaba esa misma hipótesis). Cuatro años después de aquello crece la sensación de que Santiago Abascal ha conseguido hackear las cabezas de Pablo Casado y Albert Rivera; de otra forma no resulta sencillo explicar cómo PP y Ciudadanos, desconcertados, están moviéndose por la campaña electoral cual gallina descabezada por el corral. Vox los tiene improvisando, dando palos de ciego, regalando el centro a Pedro Sánchez, que, encantado, disfruta viéndolos tontear hacia la derecha extrema. Sorprende sobre todo el caso de Rivera, lo de Albert. La boca de agua que Vox está abriéndole a Ciudadanos debe ser comparable a la que el iceberg le hizo al Titanic, porque de otra manera no se entiende que Rivera renuncie al centro, obsequiando a los socialistas con unos quince escaños (más o menos) con el giro que ha dado a la derecha. La sangría de votos que Vox está causándole a Ciudadanos debe ser sideral, y así y solo así se digiere que se ofrezca al PP, arriesgándose a que, como ha ocurrido, el PP lo ridiculizara ofreciéndole un ministerio. ¿Qué hará Rivera si las derechas no suman?, ¿qué hará si solo PSOE y Ciudadanos pueden ofrecer al país una mayoría que permita gobernar sin sobresaltos?, ¿qué le dirán los poderes económicos a Rivera si las únicas dos opciones son un pacto PSOE-Ciudadanos o repetir las elecciones por bloqueo parlamentario? En ese escenario, si las derechas no suman lo suficiente y el pinchazo de Iglesias deja a Sánchez sin socio de izquierdas, ¿qué hará Rivera?, ¿lo patriótico es condenar al país a otro bloqueo, y a meses de parálisis e interinidad, o facilitar la gobernabilidad? La boca de agua que está abriéndole Vox debe ser brutal. El éxodo de simpatizantes hacia la derecha extrema tiene pinta de ser bíblico. De otra manera no se entiende. Vox lo está bordando. Ni hablan. Callados. Descojonados cuando ven pasar a PP y Ciudadanos corriendo de un lado a otro del corral cual gallina descabezada, tácticamente hackeados, con la sensación de que Abascal se ha hecho con el control del avión.

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