avisos políticos

Vísperas electorales

El final del formato bipartidista imperfecto del sistema español de partidos, que había presidido nuestra vida política desde la Transición, ha originado una sucesión de legislaturas cortas caracterizadas por una enorme inestabilidad política y parlamentaria. Al mismo tiempo, ha exacerbado la hostilidad y los enfrentamientos partidistas, que han alcanzado una particular virulencia y propiciado una sucesión de promesas electorales evidentemente falsas, por ser de imposible cumplimiento, junto a ocurrencias y disparates, que se suceden en todas las candidaturas. Todo ello a la búsqueda de un voto cada vez más disputado, porque los respectivos espacios electorales disminuyen y se solapan cada vez más. Es una agresividad que se manifiesta ad extra, hacia afuera, hacia las fuerzas políticas competidoras, pero también ad intra, hacia dentro de las propias organizaciones. Y ahí están las purgas salvajes que ha llevado a cabo en sus candidaturas Pedro Sánchez, en contra de los socialdemócratas, los susanistas y todos los que se le opusieron en el pasado (la líder andaluza “toma nota”); y también Casado, en contra de los restos que quedaban entre los populares del marianismo, el sorayismo y el cospedalismo. La homogeneidad ante todo, porque la discrepancia puede poner en peligro el voto y se castiga. Otra novedad importante es la aparición de un mercado de fichajes electorales, con candidatos sobrevenidos que cambian de partido de un día para otro o abandonan coyunturalmente la vida privada para entrar en política.

Todo lo anterior se desarrolla en un contexto de encuestas y sondeos electorales sin credibilidad alguna, elaborados -mal- al gusto del cliente. Entre tantas falsas predicciones destacan las del CIS y su presidente, convertidos en una agencia electoral del PSOE financiada con dinero público a cargo de nuestros impuestos. Como era de esperar, predicen una holgada victoria socialista. Sin embargo, no se la deben de creer mucho, porque desde ese partido y sus medios afines están apelando continuamente a un pacto de gobierno con Ciudadanos. Con el PSOE socialdemócrata de Susana Díaz tendría sentido (el partido de Rivera se definió así -y también liberal- en sus primeros Estatutos, luego reformados en un sentido exclusivamente liberal), pero ya ha anunciado reiteradamente que con Pedro Sánchez no cabe ningún pacto.

Cuestión distinta es el problema de la dispersión del voto de centro derecha en las circunscripciones de pequeño tamaño, en las que esa dispersión puede convertir en inútil ese voto y dar escaños a la izquierda. En contra de lo que repiten políticos y periodistas, Victor d’Hondt tiene poco que ver con el problema. Se trata simplemente de que, al repartirse pocos escaños, no hay suficiente número de ellos para que entre en juego la proporcionalidad, y la circunscripción se convierte en mayoritaria.

En las Vísperas Sicilianas, a las que Verdi dedicó una ópera, el toque del oficio de vísperas de las campanas de las iglesias de Palermo desató las hostilidades. En las vísperas electorales españolas las hostilidades entre los partidos ya están desatadas con inusitada virulencia desde antes, y la campaña electoral nos inunda de falsas promesas, ocurrencias y disparates. A los electores nos espera la crucial tarea de identificarlas y discriminar entre ellas.

TE PUEDE INTERESAR