tribuna

Aquellas primeras elecciones municipales, por Domingo Medina

Por Domingo Medina

Hoy, día 3 de abril, se cumplen 40 años de la celebración de las primeras elecciones democráticas en los ayuntamientos españoles. Precisamente después de 40 años (fecha bíblica) de dictadura y tras la celebración de dos elecciones en dos años. La primera cita con las urnas fue en el mes de junio de 1977, con la convocatoria para elegir las Cortes Constituyentes. La otra fue en marzo de 1979, elecciones generales, ya dentro del marco constitucional, ganadas por la Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez.

En esta convocatoria de abril de 1979 para elegir concejales, y digo bien, concejales, porque la elección de alcaldes en nuestra legislación está reservada para el Pleno Municipal, es decir, son los concejales los que votan al candidato o candidata de las distintas fuerzas políticas que hubieran obtenido actas de concejal y durante la sesión plenaria optaran a la Alcaldía, lo que se conoce como primus inter pares, que viene a significar el primero entre iguales. Aunque algunos, cuando cogen la vara de mando, se creen otra cosa, y así pasa lo que no tenía que pasar.

El escrutinio de esta primera contienda electoral en los municipios españoles arroja un resultado favorable a UCD, obteniendo el 30,6%, que supone 28.960 concejales. El segundo lugar lo ocupa el PSOE con un 28,2% y 12.077 ediles. El tercer lugar es para el PCE, que con el 13,1% logra 3.732 representantes municipales. Ya muy rezagada queda CD (que más adelante se denominaría Alianza Popular, hoy Partido Popular), que casi con el 3% de los votos obtiene 2.389 concejales. A pesar de estos datos favorables en principio para UCD, gracias a un pacto firmado por el PSOE y el PCE para todo el territorio nacional, la izquierda obtiene mayorías en las grandes ciudades españolas, como así ocurrió en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla,etc.

En Canarias, al contrario de lo ocurrido a nivel nacional, si bien UCD es el partido más votado, obteniendo apoyos muy importantes tanto en las dos capitales canarias como en las principales ciudades del archipiélago, el pacto nacional de la izquierda no se aplica por la poca implantación y escaso porcentaje del PCE en estas primeras elecciones locales. Pero el resultado de conseguir mayorías de izquierda sí se obtiene, con la excepción de Santa Cruz de Tenerife, donde Manuel Hermoso Rojas logra sumar a los 10 concejales de UCD los cuatro obtenidos por la Agrupación de Electores de Tenerife, capitaneada por Félix Álvaro Acuña Dorta, exalcalde franquista de esta ciudad.

En Las Palmas de Gran Canaria, de manera sorpresiva, un partido regional de ideología de izquierda, formado por el Partido de Unificación Comunista de Canarias, Asamblea Canaria y el Partido Socialista de Canarias, constituido por escindidos del Partido Socialista Popular de Tierno Galván, entre otros, consigue aupar a la alcaldía a Manuel Bermejo Pérez. La UPC, con 9 concejales; el PSOE, con 4, más 2 de la Agrupación de Vecinos, obtienen la mayoría absoluta. Esta mayoría durará poco más de un año, ya que UCD presenta una moción de censura a favor del candidato del PSOE, Juan Rodríguez Doreste.

En La Laguna, como en la mayor parte de las ciudades españolas, UCD también ganó las elecciones, obteniendo la candidatura encabezada por el profesor José Luis Mederos Aparicio 13 concejales, uno menos que la mayoría absoluta. Por cierto, a esta formación política pertenecían las dos primeras mujeres concejalas, Beatriz Fajardo y Graciela Quintana. El PSOE, con 6 concejales, fue la segunda fuerza política, con una candidatura encabezada por el independiente Pedro González. La Agrupación Socialista de La Laguna intentó sin éxito que su candidato a la ciudad universitaria fuera el exrector don Antonio González, declinando este el ofrecimiento, pues al haber ocupado una plaza de senador por Elección Real, no le parecía oportuno optar por una determinada candidatura. También se le solicitó su participación al que fuera último alcalde socialista antes de la dictadura del general Franco, Alonso Suárez Melián, quien tampoco aceptó el ofrecimiento. Asimismo, se le pidió de forma simbólica que hiciera la entrega de la vara de alcalde como último regidor en la República al primer alcalde de la democracia, rehusando la invitación de la comisión que en nombre de los socialistas de La Laguna se le hizo a tal efecto. La tercera fuerza política en estas elecciones en La Laguna, encabezada por Rafael Núñez Pérez, obtuvo 5 concejales.

El profesor Núñez, que desgraciadamente nos dejó siendo aún muy joven, era un intelectual reconocido, magnífico docente y mejor persona. En nuestra ciudad, desde siempre, ha existido un movimiento vecinal muy importante, hasta el punto de que en estas primeras elecciones la candidatura encabezada por Benjamín Cruz Cabeza, en nombre de la Asamblea Lagunera, obtiene 2 concejales. Ya decíamos que la implantación del PCE en Canarias era bastante residual, quizás por la existencia de muchos grupos políticos de ideología comunista. En La Laguna, la candidatura que encabeza Julio Castro Castellano representando al PCE obtiene 1 concejal.

La coalición de izquierdas en nuestra ciudad, con 14 concejales, se alza con la Alcaldía. Este pacto, tal como ocurrió en Las Palmas de Gran Canaria, dura algo más de un año. En este caso no fue necesaria la presentación de moción de censura, ya que UCD entró a formar parte del grupo de gobierno. Su candidato, José Luis Mederos, abandona de forma generosa la Corporación, facilitando así una salida a la crisis de gobierno existente. Hoy, 40 años después, podemos dejar en el aire si aquella ruptura de la izquierda fue o no positiva para el futuro de los movimientos políticos en una ciudad con unas características muy peculiares, como ciudad histórica, universitaria y con una componente territorial bastante compleja.

*PORTAVOZ SOCIALISTA EN 1979

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