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Barcos voladores y otras promesas electorales

Al igual que ocurre con el piche en las Islas, la inminente doble cita electoral agota la imaginación de los políticos, que promueven proyectos, cuanto más impactantes, mejor
ARONAVE WING SHIP
ARONAVE WING SHIP
Con los barcos voladores, Pablo Rodríguez (Coalición Canaria) ha puesto el listón muy alto. DA

Resulta que el proyecto data de 2017, pero solo fue justo al día siguiente de convocarse las inminentes elecciones cuando el vicepresidente y consejero de Obras Públicas y Transporte del Gobierno de Canarias, Pablo Rodríguez (Coalición Canaria), desveló a la ciudadanía el apoyo del Ejecutivo autonómico a que las dos capitales regionales estén conectadas por los llamados ekranoplanos, una suerte de avión rasante que, legalmente, se rige por las normas navales. Vamos, lo que se diría un barco que vuela. Más allá de la idoneidad de un proyecto tan elitista como el que nos ocupa (solo caben ocho pasajeros en cada trayecto), lo llamativo del asunto es la premisa clave para unas fechas en que nuestros políticos se devanan los sesos por la propuesta más original que, por ende, les asigne un espacio preferente en los medios de comunicación.

Porque, como ya contó en su día DIARIO DE AVISOS, cuando llegan las elecciones se agotan las reservas de piche en Canarias, pero también se exprime al límite la imaginación en esta loca carrera por epatar a los posibles votantes, y más en estos tiempos de la satisfacción inmediata, de la compulsión por el clic que simboliza hoy un triunfo tan efímero como sonoro en las redes sociales.

Eso sí, no se les puede negar que merece la pena imaginar, por citar algunos ejemplos, una isla de Tenerife en la que entren los barcos voladores de Pablo Rodríguez (CC), pero en la que también se hicieran realidad otras promesas electorales de último cuño como el pabellón más grande de Canarias (Carlos Alonso, CC), en unos terrenos como los de la Refinería, tan disputados que allí también irá el Estadio Heliodoro Rodríguez López (Guillermo Díaz Guerra, PP). Ni hay que decirles que, en el Tenerife de las promesas electorales, ya no hay atascos porque el anillo insular se habría acabado hace una década según Coalición, pero ahora el PSOE (Haroldo Martín, Ofelia Manjón) han recuperado otro clásico, como es el túnel que una la comarca de Acentejo con el Valle de Güímar. En Valleseco, los vecinos llevarían años disfrutando de su playa, mientras que en el Sur empezarían las quejas porque su hospital empieza a quedarse viejo (No olviden que se trata de una promesa del siglo pasado realizada tanto por CC como por PP y PSOE).

REFINERÍA SANTA CRUZ
En los terrenos de la Refinería hay que hacer hueco para el Heliodoro. DA

No se crean que, para toda Canarias, los políticos no han tenido su buena ración de promesas para unos isleños que, como nos propone Asier Antona (PP), estarán en casa pronto, porque la hora de finalización de la jornada laboral se fijará a las seis de la tarde en aras de una conciliación familiar que, de tal modo, no fracasará por falta de tiempo compatible, no. Aunque si lo suyo es la economía y todavía espera a que Canarias se convierta en el Hong Kong del Atlántico (como prometía antaño José Carlos Mauricio, CC), sepa que, con Noemí Santana (Podemos) también tendremos un banco público, lo que puede que nos venga bien si se tiene en cuenta que la actual consejera regional de Bienestar Social, Cristina Valido (CC), acaba de anunciar un plan para que vuelvan los canarios que han tenido que emigrar al resto del mundo. Eso sí, como la propia Valido reconoce que no se sabe cuántos son esos canarios emigrados ni cuántos quieren volver, extraña menos que el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, aproveche su visita a Gran Canaria para decir que “España no puede acoger a toda África, toda Asia y el planeta entero”.

Si no teníamos suficiente con las elecciones locales, autonómicas y europeas, que coincidan con las generales ha duplicado el riesgo de que todo ciudadano escuche sentencias tan abrumadoras como la proferida por Ortega Smith, y ahí brilla la estrella mediática en que se ha convertido (a su pesar, cabe esperar) Ana Oramas, quien, no contenta con su resbalón con las 3.000 viviendas sevillanas, se muestra indignada porque “ahora vendrá Pedro Sánchez a robar el voto de todos los canarios”.

TÚNEL ACENTEJO-GÜÍMAR
Al túnel Acentejo-Güímar hay que sumarle el anillo y los trenes. GOOGLE MAPS

Como si a los canarios nos importase nada que no sea llegar en un barco volador a tiempo de coger el tren del Sur para la cita en el gran hospital de esta zona de la Isla, a donde también se puede llegar desde el puerto de Fonsalía o del Puerto de la Cruz, que enlazaría con el citado túnel Acentejo-Güímar si no prefiere tirar de su vehículo eléctrico que, por supuesto, no tendrá que abonar su IGIC…

En resumen, mejor aprovechen durante la campaña, porque en cuanto pase el 26-M, lo que nos esperan son las calabazas de los atascos, la precariedad laboral o las listas de espera sanitarias que conforman el día a día isleño.

CUANDO ANA ORAMAS SE PASA DE FRENADA VERBAL Y OTRAS OCURRENCIAS

Lo ha vuelto a hacer. Si ya abochornó a media España con el clasismo que desprendía su alusión al popular barrio de las 3.000 viviendas sevillanas o se pasó de frenada cuando acusó a Pedro Sánchez de venir a robar los votos de los canarios, Ana Oramas, candidata de CC al Congreso, agitó de nuevo ayer a la opinión pública española con un comentario supremacista a la altura de los peores tuits del hoy presidente de la Generalitat catalana, Quim Torra. No en balde, para la lagunera, “una abuela de Canarias, a diferencia de otra tierra, no se va a cenar si un nieto no ha comido”. Al menos, a Oramas le queda el consuelo de que, aunque demuestra ser una digna competidora, sigue lejos de Adolfo Suárez Illana, nada menos el número dos del PP por Madrid, que nos desveló que en Nueva York “se acaba de aprobar una ley por la cual se permite el aborto después del nacimiento”.

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