el charco hondo

Conformistas

Si complicado es mantener una conversación en la que no se hable de Vox, o difícil que en bodas, cumpleaños o cañas de viernes alguno o algunos no aprovechen para contar que votarán a Vox, dar con alguien que argumente ese voto traspasa las líneas de lo complicado o difícil para aterrizar en lo imposible. Todos dicen conocer a un montón de gente que votará a Vox. Además, muchísimos confiesan que votarán a Vox. Ahora bien, nadie lo explica. Más allá del binomio desafío-rebeldía (impulsos que se agotan en sí mismos), los posibles motivos se diluyen en el café de la españolidad o, siquiera bajando la voz, endilgando a los inmigrantes problemas que no han generado. Si la razón es la defensa de España, España, los jueces ya están en ello y para restablecer el artículo 155 basta con PP o Ciudadanos; por ese lado, absolutamente nada va a arreglarse o cambiar con Vox. Si el argumento es desahogarse o dar salida al enfado que genera la mala gestión de lo público -castigar a los que están- ponérselo difícil a los inmigrantes no resolverá problemas que ellos no han provocado, y si de gestión hablamos los candidatos de Vox no tienen pinta de haber descubierto la penicilina. Si se conjuga votar en presente o futuro, ahí acaba el catálogo de posibles razones de fondo. Queda conjugarlo en pasado, votar para que se reescriba o endulce el recorrido que este país ha hecho para llegar aquí, pero no parece que la prioridad o la urgencia pase por mirar hacia detrás y sí, en cambio, por decidir qué haremos con este país a partir de ahora. Escribía Salvador Pániker, en sus Variaciones 95, sobre la robotización y desintelectualización de las mentes como preámbulo de un gregarismo social con apariencia de inconformismo; y añadía que la superficialidad es síntoma de una mala digestión de los argumentos, que lejos de acercar a la iluminación -a las soluciones- nos deja en la pura somnolencia. Puede que lo de Vox se reduzca a eso, al triunfo de un inconformismo que solo aspira al desahogo, sin ambición de cambio ni expectativa de mejora. Puede que a quienes con toda la legitimidad del mundo van a votar a Vox les baste con eso, pero para resolver los problemas reales que tiene este país eso es claramente insuficiente. Vox es conformismo disfrazado de inconformismo. El día a día de pensionistas, autónomos, estudiantes o desempleados se mejora con gestión, no con emoción.

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