Un grupo de científicos, de la Universidad de Southampton, presumió hace meses de haber resuelto el misterio que siempre ha sobrevolado el triángulo de las Bermudas (uno de los que más teorías suscitó en el siglo XX). Al parecer, los acontecimientos inexplicables que se sucedían en el espacio comprendido entre Miami, Puerto Rico y las Islas Bermudas, donde tantos barcos y aviones desaparecían sin dejar rastro -supuestamente, al menos- fueron causados por tormentas brutales, oleajes cruzados, montañas de agua que se tragaban las embarcaciones que encontraban a su paso. Resuelto lo de las Bermudas, no estaría de más que alguien pidiera a esos científicos que expliquen, siquiera un poco, el misterio de las partidas presupuestarias que están desapareciendo en algún punto, probablemente sobre el océano, entre Madrid y Canarias. Algo está pasando. Algo ocurre. Algo que escapa a la lógica aeronáutica está provocando que, con más frecuencia de lo presupuestaria o científicamente razonable, dineros comprometidos desaparezcan por el camino. No ayuda que en los ministerios lo argumenten mal o no lo argumenten. El misterio se multiplica porque a veces, como así ocurrió con el descuento del 75% para residentes, en Moncloa dan por perdido lo que más tarde, a raíz de ventoleras de diferente intensidad, acaba apareciendo milagrosamente por una rendija o resquicio legal. Y si hay explicación técnica que justifique lo que empieza a no tener justificación posible, o se tarda o esa explicación no llega bien armada. ¿Dónde y por qué desaparecen esas partidas?, ¿en qué punto del recorrido administrativo se está perdiendo la señal? Cuando no es el lío del riego asoma lo del plan integral de empleo, y sin dar un respiro a los socialistas canarios va y se pierde la comunicación con treinta millones para la pobreza. Será que los ministros lo cuentan mal, será eso, pero el descosido que están haciéndole a los socialistas canarios, condenándolos a pasarse el día aguantando el chaparrón, es tremendo. Hay partidas que recuerdan los charcos que el calor forma sobre el asfalto, están ahí pero nunca los alcanzas. Hay triángulos que bien merecen que se contrate a los científicos de Southampton, misterios que los ministros podrían ahorrarse haciendo las cosas de otra forma o explicándolas de otra manera.
