superconfidencial

Grado de gilipollez

La política ha llegado a tal grado de gilipollez que el mérito reflejado en el currículo de una candidata municipal de cierto partido se reduce a haber sido reina de las fiestas locales, un año de estos. Yo creo que este país va irremediablemente proa al marisco, que no tiene remedio. Además, creo también que a nadie le interesa que lo tenga. Hemos abandonado los niveles académicos, hemos desechado la cultura, hemos frivolizado el grado de conocimiento, hemos tirado por la ventana las ansias de saber, hemos ido tanto a lo cómodo y a lo fácil que lo difícil se ha convertido en un imposible. Regalamos tesis, arrastramos por el suelo el mérito académico y convertimos en triunfo insuperable el haber sido reina de las fiestas del pueblo, como si hubiésemos alcanzado un máster. ¿Por qué nos está pasando esto? Algunos dicen que es por la influencia de móviles y tabletas. Yo los veo incluso en el cine, pero no antes y después de la proyección, sino durante la misma. En las comidas familiares. En los espectáculos públicos e incluso en los partidos de fútbol. ¿Qué tanto se tienen que decir? ¿Cuántas cosas no pueden esperar? Se ha creado un mundo de idiotas alrededor de estos diabólicos aparatos, que le están haciendo tremendo mal a los asuntos del saber y del conocimiento. Y pensar que yo no uso la tableta sino para pedir chaquetas plásticas a China y ahorrarme el absurdo margen comercial de comprar en Europa, precisamente artículos chinos. Si volvemos a la política, bendito certamen de belleza que ha sido capaz de llenar la vida de la número dos de un partido de la izquierda, que precisamente combate el enaltecimiento del cuerpo de la mujer. Me da, repito, que algunos/as se han vuelto locos/as en este mundo traidor, en el que nada es verdad ni es mentira, sino todo una mierda.

TE PUEDE INTERESAR