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La Consolación, primera devoción mariana de Santa Cruz

El cartel de la Semana Santa de la capital tinerfeña se dedicó este año a la pequeña talla traída en 1495 por los conquistadores de la Isla, que se venera en la actualidad en la iglesia de La Concepción
Imagen de Nuestra Señora de la Consolación, de Santa Cruz
Imagen de Nuestra Señora de la Consolación, de Santa Cruz. DA

La imagen de Nuestra Señora de la Consolación constituye un hito histórico para Santa Cruz de Tenerife porque, mientras existió el convento que llevaba su nombre, se le veneraba y festejaba como Patrona del Lugar, al igual que en el barrio y la calle donde se encontraba. El primer edificio de carácter religioso que los conquistadores españoles construyeron en Santa Cruz en 1496 fue la ermita de Nuestra Señora de la Consolación, levantado muy cerca del lugar en que se celebró la primera misa.

Su fundación se debe al “consuelo” que Fernández de Lugo recibió de su amigo y compañero de armas, Lope de la Guerra, después de haber sufrido la derrota de Acentejo, vendiendo los dos ingenios de azúcar que tenía en Agaete para que el Adelantado pudiera proseguir la Conquista de Tenerife. Fernández de Lugo, al ver el noble gesto de su amigo, le abrazó y le dijo: “En acción de gracias, os prometo hacer en este mismo sitio una ermita con el título de Nuestra Señora de la Consolación”.

La ermita, construida de piedra y barro, aglutinó los sentimientos religiosos de los primeros colonizadores de esta Villa y Puerto, a la vez que concentró las habituales manifestaciones devotas y el culto ante la Imagen, siendo la primera devoción mariana de Santa Cruz de Tenerife. Esta imagen portátil (de campaña) que se trajo de Sevilla, es una pequeña talla de 46 centímetros de alto, ataviada con túnica y manto sobre los hombros, su cabeza cubierta por una especie de cofia deja ver parcialmente sus cabellos dorados. La pérdida de sus manos originales dificulta su lectura iconográfica, pues no sabemos si llevaba al Niño Jesús o portaba algún atributo. Aún así, continúa siendo una joya muy valiosa por su significación histórica y por su meritorio valor artístico, además de estar considerada la imagen más antigua del Archipiélago, desde que se perdió la antigua imagen de la Candelaria en 1826. La patrona del Lugar y Puerto de Santa Cruz celebraba su festividad el 15 de agosto, con vísperas, misa mayor con sermón y procesión, a la que asistía el Cabildo de la Isla, residente en La Laguna, lo que da a entender la importancia que se le concedía. Incluso, tuvo cofradía. Debido a que en 1575 comenzó a construirse una gran fortaleza en el puerto de Santa Cruz (Castillo de San Cristóbal) muy cerca del lugar donde se encontraba la ermita, el Cabildo se comprometió, por escritura notarial, a su reconstrucción en un montículo a las afueras del pueblo, entre el barranco de Santos y el barranquillo del Aceite (calle Imeldo Serís), donde hoy se halla el Centro de Arte la Recova.

EL FIN DE LOS MILAGROS

Los dominicos tomaron posesión de la citada iglesia el 26 de marzo de 1610. Dos días antes, la Orden había capitulado en La Laguna su fundación y patronato con los hermanos Luis y Andrés Lorenzo, capitanes, regidores de la Isla, familiares del Santo Oficio y acaudalados mercaderes, quienes edificaron la capilla mayor, colocando en su altar un tabernáculo para la Santa Imagen, además del sagrario para el Santísimo Sacramento. Cuando la pequeña iglesia fue transformada en un templo de dos naves, a mitad del siglo XVII, en la hornacina central del retablo de la capilla mayor colocaron una nueva imagen de la Virgen de la Consolación, de mayor tamaño y de vestir, ya que la antigua resultaba pequeña para presidir las celebraciones en el nuevo y más espacioso templo.

También el convento dominico de La Consolación se vio inmerso en los hechos de la Gesta del 25 de julio de 1797, al ser el último reducto ocupado por las tropas invasoras, desde el que los ingleses se vieron forzados a salir para firmar su capitulación ante el general Antonio Gutiérrez. Frente a su puerta cayó abatido por los invasores Juan Bautista de Castro Ayala, que mandaba el Regimiento de Milicias de La Laguna.

A comienzos del siglo XVIII, como los milagros obrados por intersección de la primitiva imagen habían cesado, uno de los frailes escribió: “La imagen que había en la ermita era muy milagrosa y de mucha devoción, pues de todas las partes de la Isla concurrían devotos a pedirle en sus necesidades, consiguiendo muchos el remedio por medio de esta milagrosa imagen. Desde que pusieron la que hoy está en el altar mayor, por ser la otra pequeña, los milagros han cesado”.

Aneja a la citada iglesia los frailes construyeron un convento de dos plantas, donde se ubicaban las celdas y el resto de las dependencias. En su fachada principal tenía un gran balcón canario corrido, junto a un amplio claustro interior y una pequeña torre de sillería rematada en espadaña. En él pernoctaban los dominicos que salían de La Laguna de viaje hacia Las Palmas, donde se encontraba la sede catedralicia, y también los frailes que venían de la península o de otras islas.

En 1798 el convento contaba con 19 religiosos y 4 conversos. También había habitaciones para los romeros que desde otros puntos de la isla acudían a su fiesta, pues el culto a la Virgen tenía gran popularidad. El convento dominico de la Consolación, propició y aglutinó en su entorno la formación de un nuevo barrio en Santa Cruz; el barrio de Vilaflor o de la Consolación, formado por las calles: Miraflores, Canales (Ángel Guimerá), Santa Isabel (Carmen Monteverde) y Consolación (Puerta Canseco).

DESAMORTIZACIÓN

Cuando el 25 de julio de 1835 un Real Decreto suprimió los monasterios y conventos religiosos que no tuvieran doce individuos profesos, de los que ocho fueran de coro, la conocida Desamortización de Mendizábal, los frailes se vieron obligados a desalojar su convento, pasando a ser utilizado como cárcel pública y casa de asilo. En 1848, dado su estado ruinoso, el convento es derruido y en su solar el Ayuntamiento construyó, en 1849, el Teatro Municipal (Teatro Guimerá) y, en 1851, la Recova (Centro de Arte La Recova).

La mayor parte de los objetos de culto de su iglesia pasaron a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, entre ellas, la primera imagen de Nuestra Señora de la Consolación que hoy se venera en la hornacina baja del retablo de la capilla de San Bartolomé, bajo el Calvario del Buen Viaje, que también vino de aquel convento. Sin embargo, el retablo mayor, y la imagen de vestir de la Consolación, pasaron a la iglesia de San Francisco, donde recibe culto.

*José Manuel Ledezma es cronista oficial de Santa Cruz de Tenerife

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