
Después de años de trámites, esperas e informes, el pasado mes de diciembre arrancó el nuevo sistema para la gestión de la ayuda de alimentos en Santa Cruz, la tarjeta social. Desde ese momento se han entregado 2.729 títulos para aproximadamente 2.500 unidades familiares, un sistema que, según los datos del Instituto Municipal de Atención Social (IMAS), al contener cada tarjeta varias ayudas de alimentos (son recargables), si se aplica la media de las recargas efectuadas al número de tarjetas entregadas, da como resultado que se han concedido 10.916 prestaciones de alimentos (PEAS). Esta cantidad, según el IMAS supone que en los primeros meses del año se han concedido casi el triple de PEAS que en los años pasados en los que se han concedido una media de 3.719 anuales.
Así lo detalla el IMAS en la respuesta proporcionada a la concejal de Sí se puede, Asun Frías, que se interesó por este asunto a través de una pregunta al concejal de Asuntos Sociales, Óscar García (PP), en el marco de la Comisión de Control municipal que se celebra hoy. Frías, ha seguido este asunto de forma periódica y con la puesta en marcha de la tarjeta ya advirtió de que estaría vigilante sobre el funcionamiento de esta nueva herramienta.
Los datos aportados por el IMAS revelan que el sistema de tarjeta básica de alimentos, que comenzó el 7 de diciembre de 2018, ha entregado esas 2.729 tarjetas de alimentos ya mencionadas. Aclaran que, “hay algunos casos, por ajustes al sistema, en los que se han dado más de una tarjeta con una compra a la misma unidad familiar, en vez de una tarjeta con varias recargas, que es la fórmula general”.
Así, actualmente se están haciendo tres pedidos de 300 tarjetas al mes a Dinosol (empresa adjudicataria de este servicio). En los primeros meses se comenzó con 200 tarjetas y se ha ido incrementando poco a poco hasta las 300 por pedido.
Las tarjetas básicas de alimentos entregadas tienen una media de cuatro recargas, un número que puede situarse entre 1 y 6. Estas recargas las concede el trabajador social de referencia del caso.
Conclusiones
Los datos permiten al IMAS concluir que el sistema de tarjetas ha simplificado y facilitado las tareas de los trabajadores sociales. En una sola entrevista planifican la entrega de alimentos durante todo el año a la familia solicitante. Además, el sistema de tarjetas permite dar mayor cobertura a un mayor número de familias a lo largo del año y se ha eliminado la necesidad de que tengan que solicitar varias citas al año para obtener una ayuda de alimentos.
Con el nuevo sistema, la familia beneficiaria de esta ayuda sabe, sabe desde que se le entrega la tarjeta el número de recargas que tiene durante todo el año, lo que le permite planificarse de forma autónoma. Por último, esta nueva gestión, va a reducir el número de citas en las Unidades de Trabajo Social (UTS) ya que “un alto porcentaje de solicitud de citas que se estaban recibiendo eran para alimentos”. Esto permitirá, defiende el IMAS, desahogar la cita previa y la atención en las UTS para gestión de PEAS.
El nuevo sistema funciona a través de una tarjeta electrónica común, provista de banda magnética, que servirá de título a favor del beneficiario para la adquisición de los productos básicos, y físicamente no tendrá ningún tipo de distintivo.





