tribuna

Notre Dame

Notre Dame es una catedral católica dedicada al culto de la Virgen María. Para su construcción, los antiguos franceses eligieron un lugar ideal, como hicieron los aztecas para alzar su ciudad terminal, Tenochtitlán, en medio de la laguna. La división del Sena ahí, en L’ile de la Cité (La Isla de la Ciudad), guarda la construcción a los acosos. Y eso dio con uno de los monumentos más espectaculares que la humanidad visita. Se comenzó a alzar en el año 1163, segunda mitad del siglo XII. En el año 1260, es decir, casi un siglo después, ya su cuerpo contaba con enjundia. Pero no fue hasta 1345 (mediados del XIV) cuando se dio por concluida (182 años después). Ese tiempo fue el que fundó la maravilla de piedras, su fachada, la disposición de las naves, las vidrieras (rosetones) del interior, las torres y escaleras, las extraordinarias gárgolas con seres fastuosos… Toda la historia de Francia está a los pies de esa fastuosa iglesia.

¿Qué dictamina su incendio? No tanto que las tres cuartas partes del techo fueran dañadas, la aguja principal cayera, los rosetones se resintieran, se tenga que analizar con detenimiento el extraordinario órgano barroco y ver minuciosamente los deterioros en todos los tesoros; lo que propicia una quema como esa es que todos los parisinos de cualquier condición política o religiosa, creyentes o no, han visto carbonizada una parte de su alma; ellos y los que visitan el lugar. Por eso de inmediato los franceses respondieron. Las grandes fortunas suman importantes aportaciones y todos lo que pueden. Un día después del siniestro, más de dos millones de euros recaudados.

Tal cosa representa Notre Dame, un edificio singular que se ha erigido en el centro de una ciudad y que asume la condición de que contiene a sus habitantes; eso son, eso somos. La vida tiene un rutilar conciso a su alrededor. Los lugares especiales para degustar comida francesa (como la sopa de cebollas) o que en la calle de las Flores se apostaran antaño los artistas para vender obras menores suyas a fin de sobrevivir en la capital.

La literatura (Victor Hugo) y el cine (del clásico William Dieterle a Woody Allen) han dado con la ensoñación. La realidad revela algo más. De los manejos programáticos de la iglesia a las maquinaciones del poder. Por eso la Revolución fue tan contundente; por eso cuando suenan las campanas todos saben por qué.

¿Cómo se restaurará? Eso es lo que tutelará la estima del rigor.

TE PUEDE INTERESAR