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‘África Babel’

Acierta la Fundación mirando hacia África, donde se juega el futuro de Canarias.

La exposición de la Fundación Caja Canarias, en su sede de Santa Cruz, África Babel, comisariada por Guillermo Martínez Castro y coordinada por Álvaro Arvelo. Acierta la Fundación mirando hacia África, donde se juega el futuro de Canarias. Su comisario y coleccionista obsesivo, gallego, lleva 30 años reuniendo objetos étnicos, vinculados a los rituales animistas de las culturas africanas. En Nigeria, Congo, Camerún y Gabón, y también en Mali, Burkina Faso, Guinea Ecuatorial, Costa de Marfil, Ghana, Liberia, Sierra Leona, Guinea Conakry, Tanzania, Angola y Mozambique. En el África que titulan como Babel, con 2.000 lenguas, solo en Camerún hay 270 y 450 en Nigeria, los dos países con mayor representación de piezas. Como señala Álvaro Arvelo, Ryszard Kapuscinski (1932-2007) contaba sobrecogido la riqueza del imaginario africano. En Ébano (1998), con África desde el corazón comparte con sus habitantes su cultura, sus supersticiones y sus miedos, aún enfrentados a la colonización.

Joseph Conrad, en El Corazón de las Tinieblas (1899), cuenta cómo Marlow sube por el río Congo, en busca de la estación comercial de Kurtz, que explota el marfil africano. Relata la degradación del europeo que rebaja el nivel moral del africano, cuando el móvil de la colonia es económico. Mantiene su integridad frente a los abusos del colonialismo. Francis Ford Coppola, recrea la acción en Apocalypse Now, donde Marlon Brando hace del Sr. Kurtz, situado al margen de sus propios valores. Conflicto fronterizo.

Joseph Campbell (Nueva York, 1904-Honolulú, 1987), desde su obra Las Máscaras de Dios–Mitología Primitiva, revisada en 2017, sostiene en sus tesis psico–antropológico–religiosas la existencia de patrones comunes en todas las mitologías, “precolombinas, polinesias, chinas, mesopotámicas, cristianas”. Donde identifica lo que Carl Jung llama “arquetipos universales”. El viaje iniciático del héroe, el robo del fuego, el nacimiento virginal, los mundos superior e inferior, la muerte y resurrección del héroe. Ligado a los ritos de la naturaleza, las cuatro estaciones del año y las etapas de la vida del hombre, nacimiento, pubertad, fertilidad y muerte. Señala Campbell que el mito evoluciona en el tiempo en cuatro etapas. Empieza con la sociedad de cazadores-recolectores, bajo el chamanismo y los animales totémicos. Luego aparecen en el Neolítico, las culturas agrarias, bajo la diosa madre y los ritos de fertilidad. Continúan las ciudades estado de la edad del bronce, ya patriarcales y con Dios masculino. Finalmente aparece “religión y filosofía”, ya en la edad media europea con el Renacimiento. Aquí el arte se aleja de lo religioso y aparece el autor.+

El mito grabado en el inconsciente recupera el arte africano en el siglo XX, dando primacía a lo subjetivo. Lo vemos en el expresionismo alemán de Kirchner en Die Brücke y con El Jinete Azul en 1911. Ya Picasso en 1907 pintó las africanas Señoritas de Avignon y recogió su influjo en sus etapas expresionistas azul y rosa. Munch, Modigliani y el surrealismo. En el Nueva York de posguerra, Jackson Pollock en su action painting del expresionismo abstracto, usa la técnica del dripping, como las tribus americanas. Transmite inconscientemente sus estados de ánimo.

El arte que nos ofrece África Babel era utilitario y carece de autor. Es un arte en extinción, como las sociedades que lo han creado. En occidente le damos nuevo significado y cambiamos sus valores de uso y cambio. La colección África Babel liga su valoración a su singularidad, a su carácter irrepetible, ante las culturas africanas borradas por la globalización. Francia lleva ventaja. En el Museo Branly de París, inaugurado en 2006 por Jacques Chirac, se concentran las colecciones etnológicas de África, Oceanía, Asia y América, con más de 450.000 piezas, “obras de arte de las colonias”. Su revalorización artística abre el conflicto de las repatriaciones culturales, nunca pacífico.

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