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Antonio Domínguez Alfonso

La ciudad turística de Las Américas en sus inicios en 1966 tuvo dos actores, Rafael Puig Lluvina (1915-1974) y Antonio Domínguez Alfonso (1892-1979). Rafael Puig, un empresario catalán visionario, imaginó el futuro y el propietario de los terrenos impulsó la visión. Su recuerdo en las dos vías principales de Las Américas, la costera desde El Camisón, en Arona, hasta después del centro San Eugenio, en Adeje. Y en el eje vertical hasta el cruce de los juzgados, el recuerdo a Antonio Domínguez Alfonso, como en el estadio cercano, cuyo suelo cedió. El proyecto redactado por Doxiadis Ibérica, consultora que ya había redactado un plan estratégico para Tenerife. Hazaña iniciada por nuestros actores y soportada luego durante 45 años de tareas imprevisibles por Santiago Puig. Antonio Domínguez le llevaba una generación a Rafael Puig e hicieron un equipo complementario. Michael Huygens, promotor de Ten-Bel, ya había estado con Antonio Domínguez, cuyo modelo de negocio y personalidades no fueron compatibles. En pocos lugares del mundo se ha producido en menos tiempo un cambio tan acelerado de estructura económica, pasando de una sociedad de supervivencia a una de servicios. Hoy viajamos al pasado. Nos situamos en el enlace de Miguel Alfonso Martínez (1780-1854) en 1813 con Antonia Feo Rodríguez (1790-1875), cuya segunda hija de nueve, Josefa Alfonso Feo (1815-1892), se casó con Antonio Domínguez Villareal (1807-1871). Abuelo paterno de D. Antonio, militar y alcalde de Arona, como lo era su suegro, militar y alcalde de San Miguel. De sus hijos, cuatro, Antonio, Miguel, José y Casiano, serían alcaldes de San Miguel, al igual que sus yernos, el citado de Arona y Juan García del Castillo de San Miguel. La familia luego de la Constitución de Cádiz de 1812, desaparecidos los “mayorazgos” y con las “desamortizaciones eclesiales”, eran grupos de reproducción y mantenimiento de los patrimonios familiares. Miguel Alfonso Martínez tuvo nueve hijos y Antonio Domínguez Villareal, ocho. En el plazo de dos siglos y 6-7 generaciones, la descendencia de las ramas Alfonso Domínguez es determinante en la Isla. De nuestro árbol cuelgan 12 alcaldes de San Miguel, 6 de Arona, 2 de Vilaflor, 2 de Granadilla y 2 de Santa Cruz. Cuatro presidentes del Cabildo, el primero de 1913-16, Eduardo Domínguez Alfonso; el tercero, 1918-20, Eladio Alfonso González, José Peña Hernández, 1936, y Casiano García Feo, 1936. Diputados nacionales, un gobernador civil de Filipinas y una amplia representación militar, médica, política, social, económica y profesional. Unos 1.000 descendientes he rastreado. Este mundo ligado a la sociedad agraria desaparece con el turismo en los años 60. Se casaban 10-20 años mayores que sus mujeres, que estaban 10-20 años en la reproducción y luego en la familia. Se casaban entre primos y sobrinos con dispensa eclesial. Alguno de los hijos estudiantes murieron en Madrid y muchos niños en la infancia y parto. Antonio Domínguez Alfonso se casó con su prima hermana María Alfonso Alfonso, sin descendencia. Vivió 87 años. Vivió la época del tomate, de las aguas y la exportación. Y la empresa y la política en la etapa más convulsa de la historia de España. Desde la restauración borbónica al franquismo. Tres Constituciones, tres guerras carlistas, la Guerra de Cuba y pérdida de las colonias. Dos guerras mundiales y la Civil. Su padre y los tíos ya eran republicanos desde 1880, su hermano Eugenio y él presidentes del Comité Republicano de Arona 1913-17 y alcaldes de Arona. Toda la burguesía local era republicana ante un régimen que se desplomaba. Con la República se integran en el Partido Republicano Tinerfeño en 1931, escisión del de Lerroux. Antonio Domínguez, nos recuerda a Burt Lancaster en el príncipe Fabrizio Salina de Lampedusa. Donde “hay que cambiar todo para que nada cambie”. Todo ha cambiado y los nuevos príncipes hoy están a cargo de la política. También aparecen en la película Claudia Cardinale y Alain Delon.

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