política

Javier Nart Peñalver: “Coalición Canaria se alía con un partido al que Canarias le importa un higo”

“El PNV no se opuso a que los británicos que vienen de turistas tengan que conseguir un visado”
Javier Nart Peñalver, candidato de Ciudadanos al Parlamento Europeo. / DA
Javier Nart Peñalver, candidato de Ciudadanos al Parlamento Europeo. / DA
Javier Nart Peñalver, candidato de Ciudadanos al Parlamento Europeo. / DA

Las doce estrellas sobre un fondo azul están inspiradas en la iconografía religiosa tradicional que representa a la Virgen María como la mujer del Apocalipsis. Hoy en día también ilustra la sensación de un dolor de cabeza. A Javier Nart no se le ha caído la venda de los ojos. Nunca se la ha puesto. El vicepresidente del grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales en el Parlamento Europeo acompaña a Luis Garicano en la lista de Ciudadanos.     

-Aparte del brexit, ¿hay algo que debería preocupar especialmente a la ciudadanía europea?
“Muchísimos asuntos. La parte fundamental de los problemas que tiene Europa no son el brexit ni los separatistas catalanes ni los populistas de extrema derecha y extrema izquierda españoles ni los xenófobos húngaros e italianos. Todo esto es el síntoma de una patología, que la clase media está sometida a un proceso de precarización como consecuencia de una revolución tecnológica que es la de la robotización, la informatización y la globalización. Cuando los partidos políticos, en el momento actual, se pasan el rato hablando de identidades de izquierda o de derecha, es una forma de banalización de lo esencial: el terremoto tecnológico”. 

-¿Qué significa?
“Significa que el 20% del trabajo español, de los que trabajan, va a quedar directamente afectado y desaparecido por la robotización, la informatización y la globalización. El problema esencial está en que el 10% de la sociedad española recibe el 40% del crecimiento económico y que el 40% de la sociedad española recibe el 10% del crecimiento español. Cuando la llamada izquierda y la verdadera derecha se dedican de hablar de esencialismos ideológicos, con recetas propias del siglo XIX o, como mucho, del siglo XX hasta 1990, es una simplificación y una cuestión de pereza intelectual y de falta de afrontar el problema básico, que es cómo responder a un cambio tecnológico tan esencial que produce la situación directa en la sociedad que he mencionado. Por lo tanto, el separatismo catalán o el británico es una respuesta analfabeta y simplista, cobarde y miserable, a unos problemas que son la verdadera vida de la ciudadanía: ¿qué va a ser de mi futuro?, ¿qué trabajo van a tener mis hijos?, ¿qué respuestas van a dar las instituciones? De eso, en la campaña no habla ni Dios”. 

-La esencia de la existencia…
“La esencia no es, por poner un ejemplo concreto, ‘nosotros somos canarios y defendemos a Canarias’. ¡Ole! Vamos a hablar de Canarias y de la defensa de Canarias. Un tercio por arriba de los ingresos de la Administración canaria viene del turismo, que simultáneamente es un tercio del trabajo y un tercio de la riqueza canaria. Si tú pones pegas o dificultades al turismo, te estás cargando la principal baza de la riqueza canaria. Así que el canarismo no significa una bandera o una declaración o decir ‘nosotros somos Canarias y desde fuera llegan los godos’. El turismo y la pesca en Canarias son importantes. Hay un partido que determinó que los británicos que vienen de turistas a Canarias tenían que conseguir visado para entrar en la Unión Europea. Eso es un golpe descomunal al turismo canario, a la riqueza de Canarias. Y hay un partido que dijo que le importaban un higo los pescadores canarios, porque, si querían pescar en el banco sahariano, que se aguantaran y no pescaran. Para mí, Canarias no es una retórica nacionalista de pandereta. Es la ciudadanía”. 

-Ese partido es el PNV, ¿no?
“Claro, que es el coaligado de Coalición Canaria”. 

-En Coalición por una Europa Solidaria (CES)…
“Sí. Javier Nart, que nació en Laredo [Cantabria], creció, que no es mucho, en Andalucía, siguió en Galicia, concluyó en el País Vasco y vive en Barcelona, pregunta: ¿quién es más canario, quien defiende la ciudadanía española, que es defender también la ciudadanía canaria, o quien se llena la boca con Canarias y lleva como principal aliado a quien se carga el turismo canario y a quien no le importan los pescadores canarios? Pues, que sepa la ciudadanía canaria que, cuando iban coaligados con el ahora partido separatista catalán Convergència Democràtica [y Unió Democràtica], esa coalición lograba dos diputados. En esta ocasión, sin el bloque fuerte de votantes, van con el PNV. ¿Piensan que van a sacar dos? Van a sacar si acaso una: Izaskun Bilbao Barandica [Luis Padilla Macabeo es el número dos]. Votando a Coalición Canaria, votan ustedes a un partido que ha conseguido, además de su concierto económico, 3.000 millones de euros que salen de los bolsillos de todos los españoles, y al que le importa un higo Canarias”.  

-Coalición Canaria exigió que se excluyera al partido de Carles Puigdemont como compañero en este viaje y finalmente concurre en la candidatura Lliures per Europa (Junts)…
“No me interesa hablar de tipos patéticos. En las instituciones europeas, Puigdemont no está ni se le espera. Nadie le hace caso. A Jordi Pujol, que era un corrupto absoluto, lo recibía todo el mundo, porque Cataluña es una zona muy importante, como Baviera en Alemania y Milán en Italia. Incluso a Artur Mas, cuando era presidente [de la Generalitat], tampoco. Y al xenófobo [Quim] Torra, nadie. Así que prefiero hablar de cosas serias y no de un inexistente personaje que carece de dignidad ética, porque huyó en un maletero y abandonó a sus compañeros, que se quedaron sorprendidos cuando se enteraron de que ya estaba en Bélgica. Carece de todo nivel moral. Hay algo que me parece intolerable, inaceptable y falso: la patria como excusa para tu miseria moral o tu incompetencia. En el caso de Convergència Democràtica, la bandera oculta la cartera”. 

-Todo ese tinglado lo montaron precisamente para esconder la corrupción…
“Era mucho peor. Estaban convencidos de que lo merecían.  Yo he sido abogado criminalista 47 años de mi vida. Entonces, tienes clientes que son unos delincuentes profesionales y conocen los gajes del oficio. Pero hay otros que no entienden la acusación, porque eso lo hace todo el mundo: facturas falsas y hacer trampas con el IVA. Cuando llevé lo del Grand Tibidabo, yo fui el acusador principal, el que promovió la causa contra Javier de la Rosa, al gestor de los negocios del rey Juan Carlos, Manuel Prado y Colón de Carvajal, para quien solicité prisión, habría que verle la cara al tomársele declaración. Esto es lo que ocurre con algunos de esos personajes que están convencidos de que la patria es suya. Para ellos, patria equivale a patrimonio”. 

-¿Existe un patriotismo propiamente europeo o es suficiente con ser europeísta?
“Yo profeso un mayor respeto por la patria de la ciudadanía. Tengo un enorme respeto por la historia de mi comunidad, que se llama España. Creo en España y no en el Estado español. Por dos razones: porque España como comunidad existe y porque Estado español era la fórmula con la que Franco definió a su Administración, la misma que utilizan los rojos de pandereta”. 

-Sueñan con el dictador y se suenan con la bandera…
“Yo no le tengo una veneración idolátrica a la bandera rojigualga, pero es mi bandera. La bandera roja, amarrilla y roja es la que enarboló la milicia nacional que defendía la Constitución de Cádiz frente a la blanca con el escudo de los Borbones, la bandera absolutista de Fernando VII. No es por la Marina. Cuando Isabel II asumió la enseña roja-amarilla-roja fue por la milicia nacional liberal. El liberalismo era el progresismo, la izquierda”. 

Y también es republicana…
“Eso lo tenían perfectamente claro los prohombres de la primera república: Estanislao Figueras [y Moragas] o [Francisco] Pi y Margall, dos catalanes, [Nicolás] Salmerón [Alonso] y [Emilio] Castelar [y Ripoll]. A Salmerón lo enterraron con la bandera roja-amarilla-roja no porque fuera la del rey, sino porque era la bandera liberal de la milicia ciudadana que defendía la Constitución de Cádiz. En lo que yo creo sobre todo es en la ciudadanía: la unidad, la igualdad y la solidaridad. Eso, desde que entré en política, en los tiempos de Franco, en el Partido Socialista Popular, de Enrique Tierno Galván, y después, en el Partido Socialista Obrero Español, que dejé por corrupción y porque era la izquierda del pujolismo, que trabajaba por la construcción nacional. Yo lucho por la construcción social. Por eso estoy en Ciudadanos”. 

-En estas circunstancias, ¿para qué sirve la Eurocámara? 
“Es fundamental, porque el 80% de lo que pasa en Europa se decide en Europa, en las instituciones: la Comisión y el Parlamento, que termina por aprobar o rechazar las directivas y las resoluciones que por iniciativa legislativa corresponden a la Comisión. Es mucho más importante que el Parlamento de una región autónoma y que el Parlamento español. Si la directiva sobre la exención de visados no se aprueba por la Eurocámara, el 1 de noviembre, los turistas británicos tendrían que pedir visado”. 

-Volvamos a la casilla de salida. ¿Al Reino Unido se le ha pegado la ficha o es que no encuentra el tablero?
“Me temo que en octubre habrá un brexit duro, que será culpa de unos botarates políticos”. 

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